sábado, 28 de mayo de 2011

A propósito del día de las madres, una reflexión

En la República Dominicana se conmemora el «día de las madres» el último domingo del mes de mayo. Precisamente en el contexto de la celebración de este día, así como en el contexto de las celebraciones eclesiales de «la semana anual de damas»; un pasaje bíblico de referencia ineludible o prácticamente obligatoria, es Proverbios 31.10-31.

Un título recurrente en muchos sermones con base en nuestro referido pasaje (leído tradicional y preferentemente en la versión Reina Valera 1960), es: «Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?» (Proverbios 31.10).

Ahora bien, a pesar de la forma en que se lee en la versión Reina Valera de 1960 y otras, el versículo 10 con la pregunta: «Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?»; Luís Alonso Schokel y J. Vilchez Lindes sugieren: “La primera pregunta del poema se puede leer con dos acentos o entonaciones: ¿quién la encontrará? O ¡quién la encontrara! («Proverbios», página 524).

Pero es preciso admitir que la mayoría de las versiones castellanas de la Biblia, incluso la llamada «Nueva Biblia Española» del mismo Schokel, la traducen en forma de pregunta: “Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará?”

También la Septuaginta la interpretó como una pregunta, al traducir: “tis jeurései?”, o sea, ¿quién la encontrará?

En conclusión me inclino por aceptar como mejor traducción, la forma interrogativa (¿quién la encontrará?), no la exclamativa (¡quién la encontrara!).

Ciertamente no es posible negar que Proverbios 31.10-31 ha sido el punto de partida para muchas reflexiones bíblicas y teológicas tendentes a resaltar las virtudes de una mujer (esposa y madre) aparentemente difícil, sino es que imposible de hallar, una «mujer virtuosa».

De todos modos, una lectura atenta de nuestro pasaje en cuestión pone de manifiesto algunas dificultades. Dificultades que me llevan a preguntarme si se está halagando a la mujer o si se le está cargando el dado. ¿Habla el proverbista de una «mujer halagada» o de una «mujer alienada»?

¿Es justo y legítimo que el esposo espere de su esposa todo lo que se supone que debe hacer la «mujer (esposa) virtuosa» de Proverbios 31-10-31? ¿Es justo y legítimo que los hijos e hijas esperen de su madre todo lo que se supone que debe hacer la «mujer (esposa, madre) virtuosa» del pasaje en cuestión?

Pienso que un buen punto de partida es comenzar por aclarar el sentido de la expresión «mujer virtuosa», según se lee en la versión Reina Valera 1960, en Proverbios 31.10.

Explicación de la expresión «mujer virtuosa»

El adjetivo castellano “virtuoso” (“virtuosa”), hace referencia a una persona con alguna o ciertas virtudes. Pero ¿qué es una virtud? El diccionario de la Real Academia Española define la palabra virtud como: Actividad o fuerza de las cosas para producir o causar sus efectos (primera acepción y con la cual me voy a quedar).

A partir de esa definición, se diría por ejemplo, que una persona es una virtuosa del piano, es decir, cuando es alguien que toca el piano con una destreza y habilidad excepcionales. En consecuencia, es correcto decir que son muchas las personas que tocan el piano, pero no todas lo hacen de una manera especial, no a todas se les considera “virtuosas” en la ejecución de ese instrumento musical. En esta misma línea es posible poner un sinnúmero de ejemplos.

En lo referente a la mujer, se diría que si bien son muchas las que son esposas y madres, no todas son esposas y madres “virtuosas”. Esposa y madre “virtuosa” sería aquella que lo sea en términos excepcionales, insospechados, muy idealizados, rayando posiblemente en lo puramente utópico.

No obstante, como cada cultura tiene sus propios patrones y sus particulares perspectivas relativas a lo que se espera de la mujer (como construcción social), tanto en su papel de esposa, como en el de madre; es lógico que estos cánones varíen un poco de cultura a cultura. También nos invita este factor a asumir una postura crítica a la perspectiva del autor del poema que nos ocupa.

Pero bien, ¿cuál es el sentido básico de la palabra hebrea que la versión Reina Valera 1960 tradujo “virtuosa”?

La palabra hebrea traducida aquí “virtuosa” es “jayil” (hayil) que, según el «Diccionario bíblico hebreo-español» de Luís Alonso Schokel, se usa en distintos campos. Por ejemplo en el campo militar, significando: ejército, valor, baluarte. En el campo económico, significando: riqueza, fortuna, bienes. Y en otros campos, como aquí, significando: fuerza, poder, vigor, capacidad.

Y la expresión completa “mujer virtuosa” es “eshet-jayil”, literalmente significa “mujer de vigor”, “mujer fuerte”, “mujer capaz”.

El «Comentario Bíblico San Jerónimo» afirma: “Literalmente, «¿quién hallará una mujer de fortaleza?».”

Proverbios 31-10-31 es una composición poética en forma de acróstico

Es Proverbios 31.10-31 un poema hebreo en forma de acróstico, en el que cada versículo (del 10 al 31), inicia con una de las 22 consonantes del alfabeto hebreo.

Las palabras que en el texto hebreo forman el acróstico, iniciando cada verso, y en este caso, cada versículo, son:

Con la letra «Alef» (versículo 10): Eshet, forma constructa (el genitivo griego) de Isháh: mujer

Con la letra «Bet» (versículo 11): Bataj, el verbo “confiar” en estado perfecto, tercera persona masculina singular (confía)

Con la letra «Guímel» (versículo 12): la forma verbal “guemalat-hu”, del verbo “gamal” (recompensar, retribuir, devolver, resarcir) en estado perfecto, tercera persona femenina singular, con el sufijo de la tercera persona masculina singular (ella lo recompensa a él, a su marido).

Con la letra «Dalet» (versículo 13): la forma verbal “daresháh”, del verbo “darash” (buscar), en tercera persona femenina singular (busca ella).

Con la letra «He» (versículo 14): la forma verbal “hayetáh”, del verbo “hayáh” (ser, existir), en testado perfecto, tercera persona femenina singular (es).

Con la letra «Vav» (versículo 15): la forma verbal “vat-taqam”, del verbo “qum” (levantarse), en tercera persona femenina singular (ella se levanta).

Con la letra «Zayin» (versículo 16): la forma verbal “zamemáh” del verbo “zamám” (planear, proyectar, pensar, disponer, considerar), en estado perfecto, en tercera persona femenina singular (considera).

Con la letra «Het» (versículo 17): la forma verbal “jagueráh”, del verbo “jagar” (ceñir, atar, sujetar) en estado perfecto, tercera persona femenina singular (ciñe, se ciñe).

Con la letra «Tet» (versículo 18): la forma verbal “ta‘amáh”, del verbo “ta‘ám” (probar, gustar, saborear), en estado perfecto, tercera persona femenino singular (observa, ve, aprecia).

Con la letra «Yod» (versículo 19): el sustantivo femenino “yad” (mano), en estado constructo, con el sufijo de la tercera persona femenina singular (sus manos).

Con la letra «Kaf» (versículo 20): el sustantivo femenino “kaf”. El sustantivo “kaf” por un lado, con relación a las extremidades superiores, puede significar: mano, puño, palma. Con relación a las extremidades inferiores, puede significar: planta, pie. Aquí la referencia es a “las manos” (las manos de la mujer).

Con la letra «Lamed» (versículo 21): la partícula negativa (adverbio de negación), “lo’” (no).

Con la letra «Mem» (versículo 22): el sustantivo masculino plural “marbadim” (corchas, cobertores, cobijas).

Con la letra «Nun» (versículo 23): el participio “nodá‘”, del verbo “yada‘” (conocer, saber), traducción aquí: “conocido” (es su marido).

Con la letra «Samek» (versículo 24): el sustantivo masculino singular “sadín” (pieza o prenda de vestir, ropa, camisa).

Con la letra «Ayin» (versículo 25): el sustantivo masculino singular “‘oz” (fuerza, brío).

Con la letra «Pe» (versículo 26): la palabra “pihá” forma constructa del sustantivo masculino singular “peh” (boca), traducción aquí: su boca.

Con la letra «Tsade» (versículo 27): la forma verbal “tsofiy-yáh”, participio femenino singular del verbo “tsafáh” (vigilar, atalayar). Traducción aquí: vigila.

Con la letra «Qof» (versículo 28): la forma verbal “qamú”, en estado perfecto, en tercera persona común plural, del verbo “qum” (levantarse). Traducción aquí: se levantan (sus hijos, específicamente los varones).

Con la letra «Resh» (versículo 29): el adjetivo femenino plural “rabot” de “rab” (mucho). Traducción aquí: Muchas (hijas).

Con la letra «Shin» (versículo 30): con el sustantivo masculino singular “shequer” (mentira, falsedad, engaño). Traducción aquí: engañosa.

Con la letra «Tav» (versículo 31): con la forma imperativa plural masculina “tenú”, del verbo “natán” (dar, otorgar, poner nombre). Traducción aquí: denle a ella.

Ahora, después de presentar este análisis, quizás un poco tedioso, aunque ilustrativo; quiero presentar en una forma, digamos limpia (pero asumiendo los resultados del análisis gramatical anterior), cómo está elaborado el acróstico hebreo:

1) Una mujer de vigor

2) Confía en ella su marido

3) Recompensa a su marido

4) Busca (ella) la lana y el lino

5) Es como una nave mercante

6) Se levanta siendo todavía de noche (madruga)

7) Considera una propiedad y la compra

8) Se ciñe de valor y firmeza

9) Observa que su mercancía esté buena

10) Sus manos aplica al huso (instrumento para hilar)

11) Sus manos extiende a los necesitados

12) No teme a la nieve para atender a los suyos

13) Corchas (¿mantas?) confecciona

14) Conocido es su marido (le imprime a su marido detalles que lo distinguen)

15) Prendas de vestir teje

16) De fuerza y vigor se viste

17) Su boca abre con sabiduría (habla con sabiduría)

18) Vigila la marcha de su casa

19) Se levantan sus hijos varones y la felicitan

20) Hijas son muchas (son muchas las mujeres) hacendosas, pero ella las supera

21) Engañosa es la gracia (y la hermosura)

22) Denle a ella tributo (nombre) por el fruto de sus manos. Literalmente: “Denle del fruto de sus manos.

Análisis, resultados y conclusiones

Después de analizar detenidamente los 22 versos de este poema, encontramos unos detalles interesantes. Por ejemplo, dado el carácter patriarcal de la cultura hebrea, y dado la inferioridad que se le atribuía a la mujer; lo común es que en los relatos del AT los sujetos de la mayoría de las formas verbales sean varones.

Igual situación encontramos respecto de los textos que fijan o dictan alguna norma como el decálogo. En esta misma línea es necesario advertir que todas las prohibiciones del decálogo supusieron un auditorio y sujeto de derecho, específicamente compuesto de varones. Por tal razón, todas las formas del decálogo suponen un sujeto agente masculino, varón.

Por otro lado, es muy probable que este sea el trozo literario del AT que use más verbos, más formas verbales teniendo a la mujer como el sujeto agente que ejecuta la acción.

Una observación detenida de Proverbios 31.10-31, nos da la siguiente situación:

El primer verso, versículo 10, comienza con sustantivo: una mujer de vigor, ideal, ejemplar.

El verso número 2 (versículo 11) inicia con una forma verbal que tiene por sujeto al marido; sin embargo, esta acción verbal (confía) pende de las buenas acciones de la mujer. Lo que la asume a ella, a la mujer, como un sujeto agente, activo.

Luego, de los versos del 3 al 9 (versículos 12-18), inician todos con una forma verbal que tiene a la mujer como el sujeto que realiza la acción (sujeto agente).

Los versos 10 al 13 (versículos 19-22), inician con sustantivos, pero que apuntan a acciones que realiza la mujer. Y he aquí que volvemos a encontrar a la mujer como el sujeto agente que ejecuta la acción verbal.

El verso 14 (versículo 23) inicia con un participio verbal que tiene de sujeto al marido (“es conocido”). Lo interesante es que el marido, como sujeto paciente de este participio, no ejecuta la acción; en otras palabras, el “marido” es conocido precisamente por el brillo que exhibe a costa de las acciones diligentes de su esposa, de su compañera.

Los versos 15 al 17 (versículos 24-26) inician con sustantivos, no con verbos. De todos modos estos sustantivos apuntan a acciones que también las ejecuta la mujer.

Los versos 18 y 19 (versículos 27 y 28) inician con verbos que tienen como sujeto a la mujer.

Los versos 20 y 21 (versículos 29 y 30) no aportan nada al tipo de análisis que estoy realizando ahora.

Finalmente, el verso 22 (versículo 31), inicia con una forma verbal que no tiene a la mujer como sujeto, sino a los varones. Lo curioso es que esta acción verbal parece sugerir que, al final, a pesar de todas las acciones que se le atribuyen en este poema, no es ella la que tiene el control de las cosas. No olvidemos que al fin y al cabo, el varón era y es concebido como el “jefe” y “cabeza” del hogar.

El verso 22 literalmente dice: “Denle a ella del fruto de sus manos”. Creo que no podemos perder de vista o subestimar el hecho de que el poema describe a una mujer que no hace nada para sí. Una mujer que parece tener más bien una existencia puramente instrumental, alienada: existe, acciona y vive para otros. Otros son felices y está satisfechos por ella, pero ¿quién se preocupa por ella? ¿Quién piensa dotar de significación su vida? ¿Quién se preocupa por hacer lo posible para que ella sea feliz? ¿Qué compromiso tienen los demás miembros de la familia con ella, comenzando por el esposo?

Ahora, ¿por qué “denle a ella”? ¿Será porque al final, no podía disponer por sí misma, de pleno derecho, del fruto de las obras de sus manos?

Igualmente a pesar de que en 17 de los 22 versos, la mujer es la que acciona, llama poderosamente la atención el ver cómo este poema le atribuye a la mujer un espacio de dominio, de accionar, y una serie de prerrogativas que en realidad no tenía la mujer en la sociedad y cultura hebreas, incluso en tiempos del Nuevo Testamento.

En consecuencia, cabe preguntarse si es prudente y legítimo asumir la “mujer ideal” y “ejemplar” de este poema, como un parámetro adecuado para describir hoy el perfil de la “mujer ideal”, la “mujer ejemplar”, la “mujer soñada”, la mujer que esperamos encontrar (¿formar?) en nuestras congregaciones y en la sociedad.

Pienso que en este sentido tenemos que considerar algunas ideas orientadoras:

En primer lugar, para el autor de este poema, a pesar del énfasis que histórica y por naturaleza hace la mujer en su cuidado y apariencia, en lo relativo a su belleza; para el autor de este poema, eso no vale mucho. Y pienso que aquí, la mayoría de las mujeres no estará de acuerdo con el autor de este poema. Y si somos honestos, tampoco la mayoría de los hombres.

Sus palabras son: “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura” (Proverbios 31.30).

Ahora bien, ¿no es cierto que los atractivos físicos son pasajeros y que se van perdiendo con los embates de los años, enfermedades, accidentes, (tanto en la mujer como en el hombre), etc.?

Claro que sí. Se está en lo correcto al afirmar que detrás de un rostro no tan llamativo, así como detrás de una anatomía no tan impresionante, puede haber allí, en esa mujer, una excepcional persona, con virtudes realmente brillantes, envidiables, y que cualquier persona quisiera tener o exhibir.

Sin embargo, no es aquí donde radica el problema, es en el contexto en que leemos la afirmación y concepción del proverbista. En este contexto, la mujer ideal, para él se mide en términos de rendimiento y resultados puramente económicos.

Al respecto se pronuncian Luís Alonso Schokel y J. Vilchez Lindes: “Lo curioso de esa figura idealizada es la devaluación de la belleza y la ausencia o el ocultamiento del amor… La mujer ideal ha de ser una buena inversión económica. Este planteamiento comercial podrá sorprender y aun irritar a un lector moderno; pero ante todo hay que intentar comprenderlo.”

Continúan Schokel y Vilchez diciendo: “Recordemos que en el Israel del AT el matrimonio tiene su lado económico relevante: Jamor ofrece pagar el precio de las vírgenes; David paga en prepucios de filisteos (1 Samuel 18.25). Después el marido está obligado a dar vivienda, vestido y alimentos a la esposa (Éxodo 21.10). El aspecto económico del matrimonio está claro. ¿Bastará para compensar al marido con darle placeres e hijos? Sería mala inversión; especialmente si el marido ha pagado un precio alto en el contrato matrimonial. La buena ama de casa tiene que administrar bien y aumentar la hacienda. Este criterio económico, comercial dirige el desarrollo del poema” («Proverbios», página 524).

Ahora bien, personalmente pienso que Schokel y Vilchez no logran mucho en su intento de justificar la perspectiva puramente económica a la luz de la cual el proverbista describe su “mujer ideal”.

Como reacción, diría que la figura de la dote no justificaba el exagerado matiz económico que tiene el matrimonio para este proverbista. Además, el que el hombre tenía que darle vestido y comida a la mujer, también se explica atendiendo al contexto del carácter patriarcal de la sociedad y cultura hebreas. En estas, la mujer estaba sujeta en todo al varó desde su nacimiento hasta la muerte. Antes de casarse, la mujer estaba sujeta a la autoridad del padre y de sus hermanos varones, y luego de casada, a su marido. En una cultura con otras características, el sustento y la vestimenta de la mujer es algo que ella puede conseguir por sí misma, sin depender tanto (ni poco) del varón.

En segundo lugar, otro factor más que me hace estar en desacuerdo con la perspectiva del autor de este poema. Es que en realidad, como dije antes, en la cultura y sociedad judías, la mujer no tenía todo ese poder con que la describe este proverbista.

Entonces, resulta muy curioso el que sea precisamente aquí, en esta composición poética, de carácter ficticio; cuando vemos tantas formas verbales que tienen a la mujer como el sujeto agente de dichas acciones verbales.

En tercer lugar, otro aspecto a considerar es que una mujer como la de este poema, que es la primera persona que se levanta, y la última que se cuesta (versículos 15 y 18); es una mujer que vive cansada, explotada, con mucho estrés, muy posiblemente con una autoestima muy baja, con una visión de la vida no muy positiva, incapaz de tener una respuesta sexual adecuada, capaz de satisfacer las expectativas de su esposo, etc.

En consecuencia, no se debe descartar la posibilidad de que el marido de esta mujer utilice los inevitables estragos que ha de producir este estilo de vida en su estado de ánimo y en su cuerpo, como pretexto para buscar satisfacción sexual, a la amante ideal (¿la de Cantares?) fuera del hogar. Obviamente, no estoy tratando para nada de justificar el adulterio. Simplemente explico una realidad muy concreta.

Además cabe preguntarse: ¿Y qué del marido de esta mujer? ¿Qué es lo que hace para su familia? ¿Es que no contribuye en nada al buen funcionamiento del hogar? ¿Qué dirán las hijas de esta mujer? ¿Querrán tener la misma vida de su madre? ¿O siquiera una vida parecida? ¿Querrán tener un esposo como su padre?

En cuarto lugar, un elemento más es que la mujer “ejemplar” e “ideal” que nos describe el proverbista es una mujer alienada, que no vive para sí. Es una mujer que vive para todo el mundo, menos para ella. Es una mujer con una existencia puramente instrumental, sin valor alguno para sí misma. ¿Apoyamos la idea de que nuestras congregaciones estén llenas de mujeres con una existencia y una autoestima como suponemos que tendría la “mujer ideal” de Proverbios 31.10-31? En lo personal, yo no.

En quinto lugar, otro detalle que también hace resaltar el carácter o matiz patriarcal de este poema, es que en el verso 22 (versículo 28), el proverbista dice (específicamente hablando de los hijos varones, que es realmente el sentido de la palabra hebrea “ben”) que: “se levantan y la felicitan”.

¿Es que la “mujer ideal” no tiene hijas (¿no debe tenerlas?), sólo hijos? Pero si tenía hijas, ¿por qué las ignora el proverbista?

Me parecen muy pertinentes aquí una serie de líneas que nos ayudan a entender la situación de la mujer en la cultura y sociedad hebreas, como esposa y como madre:

“En conjunto, la situación de la mujer en la legislación religiosa está muy bien reflejada en una fórmula que se repite sin cesar: «Mujeres, esclavos (paganos) y niños (menores)»; la mujer, igual que el esclavo no judío y el niño menor, tiene sobre ella a un hombre como dueño, lo cual limita también su libertad en el sentido religioso” («Jerusalén en tiempos de Jesús», Joachim Jeremías, página 467).

“Ya que en el Judaísmo sólo el hombre está obligado a la plena observancia de la Torá, en la bendición matutina, éste daba gracias a Dios por no haberlo creado pagano, ni mujer, ni esclavo” («Diccionario del Judaísmo», por Johann Maier y Peter Schafer, publicado por Verbo Divino.

“También las relaciones entre los hijos y los padres estaban determinadas por la obediencia que la mujer debía a su marido; los hijos estaban obligados a colocar el respeto debido al padre por encima del respeto debido a la madre, pues la madre, por su parte, estaba obligada a un respeto semejante hacia el padre de sus hijos. En caso de peligro de muerte había que salvar primero al marido” («Jerusalén en tiempos de Jesús», Joachim Jeremías, página 460-461).

“Es significativo que el nacimiento de un varón era motivo de alegría, mientras que el nacimiento de una hija se veía frecuentemente acompañado de indiferencia, incluso de tristeza («Jerusalén en tiempos de Jesús», Joachim Jeremías, página 467-468).

“La mujer judía no estaba habilitada para ejercer las funciones cúlticas, no podía ser sacerdote, incluso su presencia en el templo se limitaba al atrio (patio) de las mujeres. Lo mismo pasaba en la sinagoga, a excepción de las sinagogas reformadas, donde existe un lugar reservado para las mujeres, por lo general en el coro alto” («Diccionario del Judaísmo», por Johann Maier y Peter Schafer, publicado por Verbo Divino.

Tenemos, pues, la impresión de que también el judaísmo del tiempo de Jesús tenía en poca consideración a la mujer, lo cual es corriente en Oriente, donde es estimada sobre todo por su fecundidad, manteniéndola lo más posible alejada del mundo exterior y sometida a la potestad del padre o del esposo y donde, desde el punto de vista religioso, no es igual al hombre” («Jerusalén en tiempos de Jesús», Joachim Jeremías, página 468).

¿Cómo habrán influido estas ideas y concepciones los textos bíblicos, incluyendo a Proverbios 31.10-31?

Finalmente, es posible que muchas personas entiendan que estoy perdiendo de vista una afirmación valiosa y quizás, según algunas personas, la clave del poema, a saber: “La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada”.

Pues bien, personalmente puedo decir que me llama la atención el que esta expresión aparezca al final, después de describir a la “mujer ideal” desde la óptica de una existencia puramente instrumental.

Entonces, parece más bien que para el proverbista, para el autor de este poema; la mujer que teme a Dios, al Señor, es la mujer que acepta sin más, el papel, el poco espacio social, y la existencia instrumental (una existencia alienada) que le han asignado los varones.

Compárese Génesis 18.2 “Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?”

1 Pedro 3.6 “como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.”

Después de considerar los distintos factores que hemos abordado en este trabajo, pienso que no es adecuado seguir usando y dependiendo de Proverbios 31.10-31, como base y punto de partida, para pretender honrar y hablar positivamente de la mujer; ya como persona, como esposa, compañera, amiga, y en nuestro caso, especialmente como madre.

Es nuestro deber preguntarnos seriamente, si en nuestra reflexión teológica, si en nuestra pastoral, vamos a insistir en que la mujer “ideal” es la mujer alienada, abusada y explotada de Proverbios 31.10.31. ¿Es posible y legítimo el asumir una postura crítica a las premisas del poema en cuestión, a la luz de la enseñanza y actitud de Jesús, y en virtud de los más elevados ideales del mensaje cristiano?

Quiero concluir esta vez, de una forma diferente, emulando al proverbista, con los siguientes acrósticos que he elaborado con base en las palabras: mujer, esposa y madre. Para cada una de estas tres palabras, redacté una versión negativa (como forma de llamar la atención a la historia de maltratos que ha sufrido la mujer, como mujer, esposa y madre). También elaboré una versión positiva, como forma de hacer resaltar las virtudes y cualidades que engalanan a la mujer, como persona, como esposa y como madre:

«Mujer»

Negativo Positivo

Menospreciada Manantial de virtudes

Utilizada Única

Juzgada (condenada) Jardín de sublimes cualidades

Explotada Emotiva (llena de emociones)

Recluida Reconocida

«Esposa»

Esclavizada Elegida

Secuestrada Sabia

Poseída Protegida

Oprimida Orquídea

Segregada Sensible

Aprisionada Amada

«Madre»

Maltratada Musa

Alienada Apreciada

Doblegada Desprendida

Rutina Resplandeciente

Excluida Especial

¡Felicidades mamá!

viernes, 20 de mayo de 2011

¡Que no panda el cúnico!, Jesús no viene mañana

En gran parte del ambiente cristiano evangélico es ya una idea bien conocida la presunción que desde hace unos meses viene difundiendo el ministerio «Family Radio», de que este 21 de mayo tendrá lugar el llamado “rapto” o “arrebatamiento de la iglesia”; y que, posteriormente, exactamente cinco meses después, o sea, el 21 de octubre de este mismo año 2011, tendrá lugar el fin del mundo.

Pero, ¿qué es «Family Radio»? ¿Cómo se define a sí mismo? Pues bien, «Family Radio» se autodefine así mismo como “un ministerio de radio cristiano basado en la Biblia, sin afiliaciones a iglesias.” Esto significa que, en consecuencia, es posible que dicho ministerio comparta algunos aspectos doctrinales de las tradicionales escatologías cristianas, pero y, por otro lado, también tome distancia respecto de otros.

En efecto, una característica o sello esencial del dispensacionalismo es la famosa idea del «rapto» o «arrebatamiento de la iglesia». Sin embargo, no es un elemento propio del sistema escatológico dispensacionalista, el considerar que hay una fecha conocida, y mucho menos el 21 de mayo, para dicho evento escatológico. Tampoco la idea de que el fin del mundo ocurrirá el próximo 21 de octubre de este mismo año, ni de ningún otro.

Ahora bien, cabe preguntarse, ¿cuáles son algunas de las principales premisas en la que se basa el ministerio «Family Radio» para sustentar su postura?

Por ciertas razones, quiero categorizar en tres tipos las premisas sobre las que se basa la que entiendo, una mera conjetura, del ministerio «Family Radio»:

1) Un literalismo insostenible

Por ejemplo, al hablar de “El calendario bíblico de la historia”, textualmente afirma: “El Señor ha abierto a la comprensión de Su pueblo el “Calendario Bíblico” recogido en las páginas de la Biblia. Puede demostrarse que las genealogías del libro del Génesis, principalmente de los capítulos 5 y 11, son un preciso calendario de la historia de la humanidad en el mundo. El calendario bíblico de la historia es totalmente preciso y fiable”

Pero yo pregunto: ¿Es esto cierto? Personalmente no lo creo. Es más, si hay un factor que ha originado mucha discusión en los estudios bíblicos es si, en efecto, debe entenderse a Génesis 1-11 de manera literal. De todos modos, incluso algunos sectores de la comunidad protestante y evangélica que también tienden a ser muy literalistas en su enfoque de la Biblia, a pesar de eso, no comparten las conclusiones y tesis de «Family Radio».

2) Una defectuosa cronología

«Family Radio» concibe y asume una cronología básica y en cuyo contexto habla de los “acontecimiento históricos importantes”, cito:

11.013 a.C.—Creación. Dios creó al mundo y al hombre (Adán y Eva).

4990 a.C.—El diluvio del tiempo de Noé. Todo pereció en el diluvio universal y únicamente Noé, su mujer, y sus 3 hijos junto a sus esposas sobrevivieron en el arca (6023 años desde la creación).

7 a.C.—El año en el que nació Jesucristo (11.006 años desde la creación).

33 d.C.—El año en el que Jesucristo fue crucificado y dio comienzo a la era de la iglesia (11.045 años desde la creación; 5023 años civiles desde el Diluvio).

1988 d.C.—En este año finalizó la era de la iglesia y comenzó el periodo de 23 años de gran tribulación (13.000 años desde la creación).

1994 d.C.—El 7 de septiembre, llegó a su fin el primer periodo de gran tribulación de 2300 días, y empezó la lluvia tardía, dando comienzo el plan de Dios para salvar a una gran multitud de personas fuera de las iglesias (13.006 años desde la creación).

2011 d.C.—El 21 de mayo comenzará el Día del Juicio Final y se producirá el arrebatamiento (la subida a los cielos de los elegidos por Dios) al finalizar la gran tribulación de 23 años. El 21 de octubre, el mundo será destruido por el fuego (7.000 años desde el Diluvio; 13.023 años desde la creación).

Sin embargo, creo que debemos reflexionar en algunos aspectos de la llamada “cronología bíblica” y “escatológica.”

Llama la atención que, aunque un amplio sector del cristianismo también ha asumido la idea de una historia trazada en 7,000 años (que culminaría en 7,000 años); lo cierto es que estos esquemas (el judío y el cristiano) además de ser contradictorios entre sí (uno frente al otro), se basan en unos cálculos muy inseguros.

Por ejemplo, la razón para entender que para el año 2,000 tendría lugar la segunda venida de Cristo (el rapto de la iglesia y la posterior manifestación del anticristo, según la escatología dispensacionalista); se basa en una cronología inaceptable y que no cuenta con un apoyo seguro. Dicha cronología parte de los siguientes supuestos: 1) Que desde la creación al diluvio universal habrían transcurrido 2,000 años. 2) Que desde el diluvio a la aparición de la figura histórica de Jesús de Nazaret también habrían transcurrido otros 2,000 años. Y 3) Desde Jesucristo a la fecha (hasta el año 2000) habrían transcurrido unos 2,000 años más, alcanzándose así los 6,000 años.

Por esta razón se tenían las expectativas de que al entrar en los primeros años del séptimo milenio, estábamos en la antesala del cumplimiento de los principales eventos escatológico como la segunda venida de Cristo y todos los fenómenos que generalmente se asocian con ella (anticristo, resurrección, la gran tribulación, la posterior entrada en el reino de los mil años, etc.). ¿Recuerda usted, apreciado lector, apreciada lectora, los terrores milenarios, proféticos y apocalípticos que nos vendieron para los años 1998 y 1999? ¿Y qué paso? ¿Recuerdan ustedes los innumerables sermones y talleres proféticos? ¿Y qué pasó? ¿Enseñaban estos sermones y reflexiones proféticas que estaríamos donde estamos y como estamos?

Lo curioso es que según el calendario hebreo, actualmente estamos en el año 5, 770 (y a partir de septiembre en el año 5,771), mientras que en el calendario cristiano estamos apenas en el año 2011.

El calendario hebreo parte de la suposición de que la creación relatada en el libro de Génesis tuvo lugar en el año 3, 760 o 3,761 antes de Cristo. Sumándole a esta cifra los dos mil once años de la era cristiana, esto nos lleva, a la fecha de actual, al año 5, 771 o 5, 772. De todos modos lo cierto es que el actual calendario hebreo comenzó a aplicarse a partir del siglo X u XI de nuestra era. Tradicionalmente se le atribuye su elaboración al patriarca Hillel II, entre los años 358 y 359 de nuestra era.

Pero según otros, la creación tuvo lugar el año 11,013 antes de Cristo, por lo que actualmente estaríamos en el año 13, 024. Esta última cronología es precisamente la que han adoptado los que actualmente están promoviendo para este año, el rapto de la iglesia el 21 de mayo y la destrucción de la tierra por fuego el 21 de octubre.

Ahora bien, a pesar de las pretensiones judías (y las interpretaciones cristianas que han asumido sus especulaciones cronológicas), el hecho es que hay varias civilizaciones mucho más antiguas que la hebrea, lo que nos invita a mirar con legítimas sospechas las presuposiciones tanto de las cronologías hebreas como de su calendario actual.

Por ejemplo, la historia universal reconoce la existencia de asentamientos humanos en la Mesopotamia para el año 6,000 antes de nuestra era (60 siglos). La historia universal también demuestra que había pobladores en la India unos siete mil años (7, 000) años (siete milenios) antes de nuestra era. Finalmente, la civilización china también se la sitúa entre cinco y seis mil años antes de nuestra era (seis y cinco milenios antes).

¿Qué significan estos últimos datos proporcionados por la historia universal, y que muy pocas personas pondrán hoy en duda? En primer lugar, que es inadmisible que un pueblo que entra en el escenario de la historia en una época relativamente tardía con relación a la cultura Sumeria, la India, la China, la Egipcia, la Babilónica, etc.; pretenda que su cronología y calendario sean la clave desde de la cual se ha de interpretar toda la historia del género humano (su principio y su final). En segundo lugar, si Dios es el creador de todo el género humano, y no sólo de la nación hebrea, de manera consistente habrá que considerar estos pueblos verdaderamente antiguos, como creados por Dios, ponderando adecuadamente la antigüedad de sus calendarios. En tercer lugar, que partiendo de la premisa anterior, Dios hubo comenzado su trato con el ser humano mucho antes de que apareciera el pueblo hebreo en el escenario de la historia. En cuarto lugar, que hay que poner en cuestionamiento las pretensiones de un calendario hebreo que sitúa la creación para una fecha (3, 760 antes de nuestra era), cuando para dicha fecha había pueblos que ya tenían varios siglos de existencia. Por ejemplo, para cuando tuvo lugar la creación, según las pretensiones hebreas: 1) Ya existían personas en la Mesopotamia unos 2, 240 anos antes; 2) En la India unos 3, 240 años antes; 3) Y en la China, unos 2, 240 años antes.

En conclusión, toda especulación y pretensión de fijar una fecha específica para la culminación de la historia, deben ponerse bajo serias y legítimas sospechas. Esto así, pues las bases en que se sustentan están cubiertas por un gran manto de dudas y muy complicadas especulaciones.

3) Una clara manipulación de los textos bíblicos

Algunos ejemplos notables y concretos:

Primer ejemplo:

«Family Radio» afirma: “La Biblia nos enseña que el 21 de mayo de 2011, sólo los verdaderos creyentes a los que Dios haya elegido para recibir la salvación serán arrebatados (llevados) de este mundo para encontrarse en el cielo con el Señor y estar siempre con Él:

1 Tesalonicenses 4:16,17 Porque el mismo Señor con algazara, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán los primeros. Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor”

Pero yo pregunto: ¿Habla 1 Tesalonicenses 4.17 y 17 del 21 de mayo, como quieren inducir a uno a pensar, por la forma de articular o introducir el argumento? Respuesta: Rotundamente que no. Entonces, ¿no hay aquí una clara y desmedida manipulación del texto bíblico?

Segundo ejemplo:

«Family Radio» afirma: “El resto de la humanidad (miles de millones de personas) se quedarán atrás y sufrirán el terrible juicio de Dios, un horrible periodo de 5 meses de tormento sobre la tierra:

Apocalipsis 9:3-5: Y del humo del pozo salieron langostas sobre la tierra; y les fue dada potestad, como tienen potestad los escorpiones de la tierra. Y fuéles mandado que no hiciesen daño a la yerba de la tierra, ni a ninguna cosa verde, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tienen la señal de Dios en sus frentes. Y les fue dado que no los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre.”

Pero yo pregunto: ¿Justifica y legitima Apocalipsis 9.3-5 la idea de que el 21 de octubre habrá de tener lugar la destrucción del mundo, como quieren inducir a uno a pensar? Respuesta: Rotundamente que no. Entonces, ¿no hay aquí otra clara y desmedida manipulación del texto bíblico?

Tercer ejemplo:

«Family Radio» afirma: “La Biblia nos enseña que el final de la era de la iglesia se iba a producir simultáneamente al comienzo de la gran tribulación: Mateo 24:21 Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.

El 21 de mayo de 1988, Dios dejó de utilizar las iglesias y congregaciones del mundo. El Espíritu de Dios abandonó todas las iglesias y Satanás, el hombre del pecado, entró en ellas para gobernar. La Biblia nos enseña que este horrible periodo de juicio sobre las iglesias durará 23 años. 23 años completos (exactamente 8400 días) pasarán desde el 21 de mayo de 1988 al 21 de mayo de 2011. Esta información se descubrió en la Biblia totalmente aparte de la información acerca de los 7000 años desde el diluvio. Por tanto, vemos que ese periodo de tribulación de 23 años completos finaliza el 21 de mayo de 2011. Esta fecha es el día exacto en el que finaliza la gran tribulación, y también es el punto final más probable para los 7000 años desde el diluvio del tiempo de Noé.

Hemos de tener en cuenta que Dios cerró la puerta del arca el día 17 del segundo mes del calendario de Noé. También descubrimos que el 21 de mayo de 2011 es el final del periodo de gran tribulación. Hay una relación íntima entre el segundo mes y el día 17 del calendario de Noé y el 21 de mayo de 2011 de nuestro calendario gregoriano. No es posible ver esta relación con facilidad hasta que descubrimos que hay que tener en cuenta otro calendario: el Hebreo (o Bíblico). Da la casualidad de que el 21 de mayo de 2011 es el día 17 del segundo mes del calendario Hebreo. Así, Dios nos confirma que comprendemos correctamente la cronología de 7000 años desde el diluvio. El 21 de mayo de 2011 es la fecha equivalente a aquella en la que Dios cerró la puerta del arca de Noé. Gracias a esto y a mucha otra información bíblica, descubrimos que el 21 de mayo de 2011 será el día en el que Dios lleve al cielo a Sus elegidos. El 21 de mayo de 2011 será el Día del Juicio Final. Es el día en el que Dios cerrará la puerta de salvación al mundo”

Con respecto a este tercer ejemplo, sólo me limitaré a decir que ya he demostrado que esta “cronología bíblica” es muy deficiente, demasiado especulativa, y que se sustenta en un literalismo inadmisible; por lo que, en conclusión, no es cierto que permita arribar a las conclusiones a las que ha llegado «Family Radio».

Ahora quiero citar de pasada las razones por las cuáles los principales sistemas escatológicos cristianos no aceptan que el rapto (o segunda venida de Cristo) tendrá lugar este 21 de mayo, y el fin del mundo el 21 de octubre:

Pero antes de mencionar los sistemas escatológicos propiamente cristianos, haré referencia al sistema escatológico conocido como “Preterismo”.

«El preterismo»

Pienso que una vez se tienen bien claras las ideas o premisas básicas del preterismo, resultan más que obvias las razones por las que dicho sistema no puede coincidir con la conjetura de «Family Radio». De Wkipedia extraje el siguiente extracto sobre el preterismo:

“El preterismo es una variación de la escatología cristiana que mantiene que algunas o todas las profecías Bíblicas concernientes a los Últimos Días (o Tiempos Finales) se refieren a eventos que en realidad ocurrieron durante el primer siglo luego del nacimiento de Cristo. El término preterismo viene del latín praeter, que significa "pasado". Los adherentes al Preterismo usualmente se conocen como "Preteristas". Las dos principales escuelas de interpretación Preterista comúnmente son denominados como Preterismo Parcial y Preterismo Total.

El «Preterismo Parcial», el más antiguo de las dos posturas, sostiene que profecías tales como la destrucción de Jerusalén, el Anticristo, la Gran Tribulación, y el advenimiento del Día del Señor como una "venida en juicio" (Juicio Final) de Cristo fueron cumplidos en el año 70 d. C. cuando el general del Imperio romano Tito saqueó a Jerusalén y destruyó el Templo Judío, colocando así un detenimiento permanente al sacrificio diario de animales. Identifica a "Babilonia la Grande" (Apocalipsis 17-18) con la ciudad pagana y antigua de Roma o Jerusalén.

El «Preterismo Total» difiere del Preterismo Parcial en que creen que todas las profecías fueron cumplidas con la destrucción de Jerusalén, incluyendo la resurrección de los muertos y la Segunda Venida o Parusía de Jesús”.

«El postmilenialismo»

Según el postmilenialismo el rapto de la iglesia (o segunda venida de Cristo) no puede ocurrir este 21 de mayo, y el fin del mundo el 21 de octubre, por las siguientes razones:

Una característica esencial del postmilenialismo es la esperanza firme en la victoria del evangelio antes del retorno de Cristo. En consecuencia, “El Nuevo Testamento sugiere que estaciones largas pasan antes de que Cristo vuelva (Mateo 25.5, 19; Hechos 1.7; 2 Timoteo 3.1; 2 Pedro 3.4-9). El postmilenialismo no enseña la cercanía de la venida de Cristo. El cumplimiento de las profecías grandes la demostrarán: la conversión de los judíos (Romanos 11) y la victoria dominante del cristianismo (Isaías 2.2-4)” (Kenneth L. Gentry Jr., en «Tres puntos de vista del milenio y el más allá», editor general Darrell L. Bock, publicado por Editorial Vida, año 2004, página 52, nota al pie número 76).

«El dispensacionalismo»

Para dejar establecido por qué según el dispensacionalismo el rapto de la iglesia (o segunda venida de Cristo) no puede ocurrir este 21 de mayo, y el fin del mundo el 21 de octubre; voy a apelar sencillamente a un solo elemento o factor: la necesidad de que un nuevo templo de Jerusalén (el tercero) debe estar en píe para la segunda venida de Cristo (o por lo menos el «rapto» en la terminología dispensacionalista) y para la manifestación del «Anticristo», «el hombre de pecado». A continuación, mi argumento:

Por muchos años la escatología dispensacionalista, por medio de los sermones de sus predicadores y de la doctrina que se imparte las iglesias o congregaciones que comulgan con dicho sistema; se proclama la inminencia de la segunda venida de Cristo. Ciertamente somos testigos que vienen promoviendo la inminencia de la segunda venida de Cristo desde hace más de cincuenta (50) años. Un ejemplo clásico lo constituye el destacado y muy conocido evangelista internacional Yiye Ávila, quien desde los años 60 se ha caracterizado por un mensaje con ese matiz escatológico. Es más, el ministerio de nuestro hermano Yiye Ávila se ha identificado formal e históricamente como «El Ministerio Cristo Viene».

Tomando, pues, como ejemplo notable el mensaje del evangelista Yiye Ávila, podríamos decir que él esperaba que Jesús viniera o hubiese venido ya para los años sesenta, es decir, unos cincuenta años antes de la fecha en que estamos.

Ahora bien, el problema de esta interpretación que quiero destacar en esta ocasión es el siguiente. Resulta que el sistema dispensacionalista (que cree en el rapto, el reino milenial, y todo lo que eso implica) demanda que el templo de Jerusalén esté en pie, para la segunda venida de Cristo, pues sólo así puede aspirar al cumplimiento de la llamada “abominación desoladora” (Daniel 9). En consonancia con esta perspectiva, el «Diccionario de teología premilanarista» dice: “Es necesario distinguir en el contexto del AT si están a la vista el templo futuro de la tribulación o el templo milenario. El templo de la tribulación será edificado por judíos incrédulos y será profanado por el anticristo (Daniel 9.27; compárese 11.36-45). El templo milenario será edificado por el Mesías (Zacarías 6.12-13) y los judíos redimidos, y, como señal particular de la restauración, serán ayudados por representantes de las naciones gentiles (Zacarías 6.15; Hageo 2.7; compárese Isaías 60.10).

“…El texto primario en el AT que se refiere directamente al templo de la tribulación es Daniel 9.27 (compárese 12.11), aunque la presencia del templo es mencionada o implicada indirectamente en otros contextos tribulacionales (compárese Isaías 24.2, 23; Malaquías 3.1-3). Los textos específicos que se refieren al templo milenario son Isaías 2.2-4; Jeremías 33.18; 60.7; Ezequiel 37.26-28; 40-48; Hageo 2.9; Zacarías 6.12-13; 14.20” (Mal Couch, editor general, Editorial Portavoz, 1999, página 433).

Como se ve, la existencia del templo es clave para la escatología dispensacionalista, para la explicación de los hechos escatológicos, y para verificar que tan cerca o lejos estamos del tiempo del fin. Entonces, si las cosa son así, el promover desde los años sesenta la inminencia de la segunda venida de Cristo (propiamente «el rapto» en la terminología dispensacionalista) tenemos aquí un problema muy serio. ¿Por qué? Porque del templo de Jerusalén no se ha levantado ni siquiera una sola columna.

Por ejemplo, según la interpretación dispensacionalista, con el acontecimiento del rapto (el regreso secreto de Jesús) se inicia un período de siete (7) años en los cuales reina el anticristo. De estos siete años, la primera mitad, o sea tres años y medio, el anticristo habrá de producir una especie de bienestar universal, pero al iniciar los restantes tres años y medio se inicia un tiempo de duras y terribles dificultades, conocido como «la gran tribulación».

Luego, si para el tiempo del anticristo y la llamada «la gran tribulación» (según el dispensacionalismo) debe estar el templo en pie, lo lógico es que no se hable de la inminencia de venida de Cristo, hasta que el templo no esté en pie. Además, no forma parte del discurso escatológico dispensacionalista, el que sea el anticristo el que construya o ponga de nuevo en pie el templo de Jerusalén.

En consecuencia, por lo menos en teoría, sería a partir del momento en que se levante el templo de Jerusalén cuando estaríamos cerca, próximos a la segunda venida de Cristo y la manifestación del anticristo. Pero curiosa y lamentablemente, los predicadores y maestros dispensacionalistas no se percatan de este problema para dejar de hablar de la “inminencia de la venida de Cristo”.

Pero en honor a la verdad eso tampoco garantizaría la inmediatez de la venida de Cristo. A lo máximo a lo que se podría aspirar es a que mientras el templo esté en pie, se podría explicar que en un futuro incierto, pero seguro, se hablaría de una proximidad relativa de la segunda venida de Cristo (por lo menos el «rapto» en la terminología dispensacionalista), y el tiempo del fin.

Lo penoso para la escatología dispensacionalista es que el sionismo no muestra ningún interés religioso, y por lo tanto no muestran las actuales autoridades judías interés alguno en levantar de nuevo el templo de Jerusalén. Repito, sin estar el templo de Jerusalén en pie, el dispensacionalismo tiene serios y graves problemas de interpretación, y mucho más para hablar de “inminencia”. Aunque en verdad, aun cuando se construyera el templo, esto simple hecho no legitima de por sí al dispensacionalismo.

«La escatología no dispensacionalista» (¿escatología reformada?)

Según la escatología no dispensacionalista el rapto de la iglesia (o segunda venida de Cristo) no puede ocurrir este 21 de mayo, y el fin del mundo el 21 de octubre, por las siguientes razones:

Las siguientes premisas hacen imposible que la escatología reformada (no dispensacionalista) concuerde y apoye la especulación escatológica de «Family Radio»:

1) La existencia de un único pueblo de Dios, integrado por judíos y gentiles (véase Efesios 2.11-22; Gálatas 3.28, 29; Romanos 9.6-8)

2) La iglesia será testigo de la manifestación del anticristo (1 Tesalonicenses 4.13-18; 2 Tes.2.1-9; Mateo 24.29-44)

3) La iglesia va a pasar por la Gran Tribulación (1 Tesalonicenses 4.13-18; 2 Tesalonicenses 2.1-9; Mateo 24.29-44). Esto supone que antes de la segunda venida de Cristo, se manifestará previamente el “Anticristo” u “hombre de pecado”.

4) La segunda venida de Cristo será un retorno visible. No hay tal cosa como una venida “secreta” de Jesucristo. Esta escuela escatológica no comparte la idea del “rapto” del sistema dispensacionalista.

5) Habrá una sola resurrección, una resurrección general de justos e injustos (Juan 5:28, 29; 11:23, 24)

6) Una interpretación simbólica (no literal) de Apocalipsis 20:1-10 (2 Samuel 7:12-16; Mat. 28:18-20; Efesios 1:18-23). En consecuencia, El milenio no es un espacio literal de tiempo, sino un símbolo de un estado de plenitud y perfección.

7) Si bien hay señales que indicarán la proximidad de la segunda venida de Cristo, no obstante, plantea Luís Berkof: “las señales predichas no son de tal clase como para designar el tiempo exacto.”

En conclusión: Exegéticamente hablando, pienso que, a pesar de las premisas y conjeturas de los distintos sistemas escatológicos cristianos; la Biblia no parece querer decirnos cuándo tendrá lugar la segunda venida de Cristo, y qué tan verosímil y sustentable es la idea de una “destrucción” y “fin” del mundo.

Por tal razón, concluyo con las siguientes palabras del Rabino ortodoxo Jacob Neusner:

“¿Hasta cuando? ¿Cuándo llegarán los grandes acontecimientos del tiempo a su clímax y conclusión? Y como respuesta a esta pregunta surge la esperanza en el Mesías, el ungido de Dios, que ha de redimir al pueblo y ponerlo para siempre en el camino recto, dando fin así a las vicisitudes de la historia… Señor, tú has planteado la pregunta: «¿Hasta cuándo?» Y tu respuesta es «dentro de poco», «dentro de muy poco». Yo, señor, me he hecho la misma pregunta, pero la única respuesta que puedo dar es: «Dure lo que dure, esto es lo que seremos, lo que estamos llamados a hacer; un reino de sacerdotes y un pueblo santo»”

“Y mirando para atrás, llegando como estamos al año 2000 (Jacob Neusner escribió su obra en el año 1993): vemos que la espera ha sido larga: pero a lo largo de todo este tiempo hemos tratado de permanecer fieles a nuestra vocación de formar un reino de sacerdotes y un pueblo santo, como Dios nos ha mandado por medio de la Torá de Moisés” («Un Rabino habla con Jesús», Ediciones Encuentro, 2008, páginas 182 y 183).

Continúa Neusner diciendo: “¿Puede el reino de Dios venir pronto, en nuestros días, a donde estamos? La Torá no sólo dice que sí, sino que además muestra cómo. En realidad, de eso es de lo que habla. ¿Tengo que esperar entonces el reino de Dios? Desde luego, pero, mientras espero, hay cosas que tengo que hacer. Más exactamente, hay cosas que tenemos que hacer, y hacerlas juntos” (obra citada, página 191).

¡Dios nos ayude en esta tarea!

sábado, 14 de mayo de 2011

"Jehová de los ejércitos": Un título preocupante (3)

Ante el cúmulo de evidencias presentadas contra los argumentos y la hipótesis de Luís Berkhof y otros, de que la palabra “ejército” en la expresión “Jehová de los ejércitos” refiere más bien a los “ángeles” como el “ejército del cielo”; no queda otra opción que afirmar, categóricamente, que el título (o “nombre” según algunos) “Jehová de los ejércitos” o “Señor de los ejércitos”, describe a Dios como un ser guerrero, violento, vengativo y castigador.

La expresión «Jehová de los ejércitos» y la historia deuteronomista

En su análisis de la teología de la historia deuteronomista (Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes), Antonio González Lamadrid sostiene: “La caída del reino del norte en el año 722 y la del reino del sur en el año 587, con las consiguientes deportaciones de las clases más cualificadas del pueblo, significaron para Israel un rudo golpe con repercusiones de alcance político, social, económico y sobre todo, religioso. Concretamente, la destrucción de Jerusalén y el destierro a Babilonia herían profundamente la conciencia israelita y planteaban un problema de fe. ¿No había comprometido Dios su palabra a favor de la permanencia eterna de la dinastía davídica? ¿No había refrendado con juramento la promesa de la tierra? ¿No era Jerusalén ciudad santa e inviolable, elegida por el Señor para hacer habitar en ella su nombre? Los hechos parecían desmentir todas estas promesas. La decepción y el escepticismo minaban la fe israelita” («Historia deuteronomista y el Deuteronomio», en «Historia, Narrativa, Apocalíptica», página 29).

Continúa Lamadrid diciendo: “Una vez establecida en Deuteronomio la correlación fidelidad a alianza = permanencia en la tierra, infidelidad a la alianza = expulsión de la tierra, ya tiene el deuteronomista en su mano una buena vara para medir, para someter a examen la historia y ver si esta da o no la medida. Es lo que va a hacer a lo largo de los libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes. El balance final será claramente negativo. Desde la entrada en Canaán hasta el destierro, la historia de Israel es una secuencia creciente de infidelidades y transgresiones” (obra citada, página 31).

Ahora bien, en el contexto de la teología de la historia deuteronomista es cuando vemos al Dios de Israel aparecer como el que lucha por su pueblo, el que pelea por él y el que le otorga la tierra, por un lado; y por otro lado, como el castigador de su pueblo, cuando éste ha faltado a la alianza.

No obstante, la pregunta es si posteriormente, en la historia del pueblo hebreo, se mantendrían vigentes las premisas de la teología de la historia deuteronomista.

Por ejemplo, la idea de Jehová (el Señor), como «Jehová de los ejércitos» está ausente en el período de la rebelión macabea contra los seléucidas (166 al 142 a.C.).

Por otro lado, Emil Ludwing Fackenheim («La presencia de Dios en la historia»), sostiene: “La seriedad es puesta a prueba cuando uno se expone a situaciones de crisis. La fe judía y el pensamiento rabínicos se vieron puestos a prueba de manera incomparable cuando, el año 70 d.C., el Templo fue destruido por Tito, y todavía más cuando, después de la revuelta de Bar Kosba, Adriano transformó Jerusalén en una ciudad pagana (135 d.C.)… Pero una respuesta obvia a este conflicto evidente había consistido siempre en considerar el sufrimiento como castigo merecido, y en los primero libros de la Biblia –sobre todo en Jueces –esta respuesta había parecido completamente adecuada. Desde luego, esto ya no era así en los últimos libros de la Biblia (el AT). Pero el libro de Job cuestiona esta respuesta sólo en atención al individuo; y aunque el profeta Jeremías protesta contra la prosperidad del malvado (Jeremías 12.1), también es capaz de ver la destrucción del primer Templo como un castigo querido por Dios, y al tirano Nabucodonosor como azote de la ira de Dios e instrumento suyo (Jeremías 25.9; 27.6; 43.10). No obstante, ningún rabino describió a Tito como instrumento de Dios. Ningún rabino entendió la paganización de Jerusalén como un suceso querido por Dios” (página 52).

También sostiene Fackenheim: “Así, la segunda destrucción del Templo, como la primera, fue considerada como un caso de castigo merecido; y el castigo, entonces, como antes, se hizo soportable porque el arrepentimiento terminaría con el exilio del mismo modo que el pecado lo había causado. Sin embargo, el vasto imperio romano era absurdamente desproporcionado en relación a los pecados de un puñado de judíos; y el arrepentimiento de ese puñado se había de atribuir ridículamente consecuencias en el plano de la historia universal. Considerada en sí misma y absolutizada, esta respuesta era completamente inadecuada; estaba abocada a producir la opinión de que Dios había destruido su santuario sin causa justificada, y que ahora se hallaba distante e indiferente. El concepto de pecado era insuficiente para explicar el curso de los acontecimientos” (obra citada, página 53).

Con relación al holocausto, en el que también parece estar ausente la idea de «Jehová de los ejércitos», Fackenheim afirma: “Y aunque sea un hecho documentado que incontables judíos piadosos murieron en Auschwitz con el Shemá Israel en los labios, no está menos documentado el hecho de que, aunque las máquinas nazis de asesinar en ocasiones se estropeaban, los asesinos no” (obra citada, página 124).

La expresión «Jehová shalom»

Ante la cruda realidad admitida con relación a las ideas que originalmente se asocian con la expresión «Jehová de los ejércitos», es posible que algunas personas piensen que, por lo menos, existe una expresión que viene a ser, quizás, su principal antítesis, o sea, «Jehová shalom», que igualmente tiene presencia en la Biblia.

Ahora bien, llama la atención que ante las 259 veces en que se encuentra en la Biblia la expresión «Jehová de los ejércitos» (sólo en el AT); la expresión «Jehová shalom» (el Señor es mi paz), sólo curre una sola vez en toda la Biblia (igualmente en el AT). Pues bien, esa única presencia la encontramos en Jueces 6.24, cito: “Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom; el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.”

Por otro lado, es cierto que en la Biblia hebrea (el texto hebreo masorético), encontramos la expresión hebrea “adonay shalom (yehvah shalom) en otros dos textos, a saber, Jueces 6.23 y Jeremías 23.17. Lo interesante es que en estos dos últimos textos, la expresión tiene más bien un uso distinto y no propiamente afirmativo.

Consideremos, en primer lugar, a Jueces 6.23

“Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás”. En este pasaje, según la sintaxis común del hebreo, el orden es el siguiente: “Dijo a él, Adonay (Yehvah) shalóm paz) lejá (a ti)”. En consecuencia, vemos que ocurren juntas “Jehová” (Adonay-Yehvah) y shalom (paz). Pero en realidad no, pues al entender la sintaxis hebrea, lo que vemos en realidad es: Adonay (Yehvah): Shalom lejá, o sea, paz a ti.

Por otro lado, analicemos ahora el segundo texto, o sea, Jeremías 23.17 “Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros.”

Aquí se da exactamente la misma situación que en Jueces 6.23. En realidad en el texto hebreo se ven juntas, una detrás de la otra, las palabras “Adonay” (Jehová, más bien Yehvah-Adonay) y shalom (paz). Pero en realidad, sintácticamente no van juntas, pues la idea es: Yehvah (Adonay- Jehová) dijo: shalom (paz) tendréis.

En conclusión, «Jehová shalom» (una mención en toda la Biblia, en el AT), no compite con «Jehová de los ejércitos» (259 menciones igualmente en la Biblia, sólo en el AT).

Para concluir, quiero traer a consideración la expresión «Dios de paz»

Esta es una expresión propia del NT, no se la encuentra en el AT. Ocurre seis (6) veces en el NT. También es legítimo agregar a esta lista dos pasajes que de una manera indirecta hacen referencia a la misma idea (1 Corintios 14.33 y 2 Tesalonicenses 3.16). A continuación los pasajes donde se la encuentra.

Romanos 15:33 “Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.”

Romanos 16.20 “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.”

2 Corintios 13.11 “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros.”

Filipense 4.9 “Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.”

1 Tesalonicenses 5.23 “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”

Hebreos 13.20 “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno.”

1 Corintios 14.33 “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.”

2 Tesalonicenses 3.16 “Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.

Conclusiones:

1) La expresión «Jehová de los ejércitos» describe y presenta a Dios como un ser violento, guerrero, vengativo y castigador.

2) La expresión “Jehová de los ejércitos” surge y se explica muy bien dentro de la teología de la historia deuteronomista (Josué, Jueces, Samuel y Reyes).

3) La expresión «Jehová de los ejércitos», tiene una destacada prominencia en la historia deuteronómica (Josué, Jueces, Samuel y Reyes), en el contexto de la guerra santa en el período de la conquista de Canaan por el pueblo hebreo.

4) El uso posterior de dicha expresión evoca algunas reminiscencias relacionadas con el período de la conquista y el establecimiento del pueblo hebreo en las tierras de lo cananeos, como parte de su historia patria.

5) La expresión «Jehová de los ejércitos» es propia del Antiguo Testamento. Las 259 veces en que ocurre en la Biblia, ni una sola se halla en el Nuevo Testamento.

6) Hay en el Nuevo Testamento una expresión equivalente a «Jehová de los ejércitos», y es «Señor de los ejércitos». A esta se la encuentra en el NT en apenas dos ocasiones, Romanos 9.29 y Santiago (Jacobo) 5.4.

7) La imagen de Yahvé como guerrero tiene claras influencias del antiguo Oriente Próximo, y en particular de divinidades cananeas como Baal y El.

8) El ardor guerrero con que se describe a Yahvé en Isaías 63-1-6, donde ejerce como «vengador de sangre» de su pueblo Israel contra Edom, símbolo de todas las naciones enemigas de Israel (compárese Isaías 34; Jeremías 49; Ezequiel 35-36, recuerda bastante a un texto ugarítico que presenta a la diosa Anat igualmente como guerrera y destructora.

9) La expresión «Jehová shalom» (el Señor es paz), con una mención en la Biblia (en el AT), no compite con «Jehová de los ejércitos» (259 menciones en todo el AT, y dos equivalentes en el NT).

10) La historia del pueblo hebreo, al margen de los relatos de la conquista dentro de la historia deuteronómica; no parece confirmar la idea de «Jehová de los ejércitos».

11) No todo el AT comparte las premisas de la historia deuteronomista respecto a la ley de la retribución, idea que supone que la fidelidad del pueblo habrá de traerle tiempos de paz y prosperidad; pero la infidelidad, tiempos difíciles y catastróficos.

12) Tampoco parece probar este concepto la historia posterior a los tiempos del AT.

13) A la luz de los datos del NT, comenzando por la actitud de Jesús frente a la violencia (especialmente en el sermón de la montaña, y el tenor general de su doctrina), seguida por el uso de la expresión «Dios de paz», que es propia del NT; los cristianos estamos llamados a asumir una postura crítica a la insistencia del empleo actual y futuro de la expresión «Jehová de los ejércitos», expresión que, por cierto, no formó parte del vocabulario de Jesús.

14) Una cosa es reconocer que la expresión «Jehová de los ejércitos» real y efectivamente tiene una verdadera presencia en la Biblia (y muy notable por cierto, hecho que nadie puede negar); y otra cosa, pretender justificar su uso hoy, ignorando el contexto en que surgió y las ideas que originalmente se asociaban con ella.

15) La expresión «Jehová de los ejércitos», está estrechamente ligada a la llamada ley de la retribución, concepto que entra en crisis en la Biblia misma (Job y Eclesiastés, por ejemplo); idea que, por cierto, fue recibiendo un matiz radicalmente escatológico.

16) La historia del pueblo hebreo como tal y la historia de la fe cristiana, ponen bajo serio cuestionamiento la idea de que «el Señor», el Dios de la Biblia, sea precisamente violento, castigador, guerrero y vengativo.

17) Ciertamente no es justificable el apelar hoy a los relatos de la historia deuteronómica de la conquista, con todas sus tramas y luchas cruentas, para justificar la violencia hoy. No importan quién (persona o grupo humano) pretenda ejercerla y sobre quién (persona, grupo humano, ser vivo animal o vegetal, en fin el medio ambiente en general, etc.) pretenda ejercerla.

Conclusión final: La imagen de Dios sustentada por Jesús es la de un Dios perdonador, misericordioso, y bondadoso. Un Dios que es capaz de sustentar su creación de manera bondadosa, y que hasta hace salir el sol, y hace la lluvia caer sobre justos e injustos, malos y buenos (Mateo 5.43-48).

Desde la perspectiva de Jesús, estamos llamados a ser constructores de paz, pacificadores, y misericordiosos (Mateo 5.7 y 9).

Por su parte, Santiago (Jacobo) nos invita a evitar incluso el maldecir a nuestro semejante, sobre la base de que, al margen de las diferencias de color, raza, religión, credo, cultura, ideología, sexo, etc.), todos los seres humanos hemos sido creados a la imagen del creador (Santiago 3.9).

Finalmente, una muestra indiscutible, en el contexto cristiano, de que conocemos a Dios y nos preocupamos por guardar sus mandamientos, es precisamente el hecho de mostrar un amor genuino por nuestros semejantes; al fin y al cabo, para la teología joánica, Dios es amor. Y la violencia, no importa su tipificación, es contraria al amor:

“7Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 8El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 9En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 10En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 11Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 12Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros” (1 Juan 4.7-12; 1 Juan 3.11-18).

“20Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Juan 4.20-21)

Nota al margen: Dado que inicié esta serie haciendo cierta referencia al conflicto occidente versus cultura islámica, si bien el conflicto entre USA y Al-Qaeda no es propiamente un conflicto entre occidente y el Islam. De todos modos, no es menos cierto que ese es el enfoque que muchas veces se le da, por un lado; mientras que, por el otro, parece imposible despejar del todo algunos prejuicios que tiene occidente respecto de la cultura islámica, y viceversa. No quiero, pues, concluir sin hacer algunas puntualizaciones respecto de este problema.

Al respecto, Giovanni Sartori («La democracia en 30 lecciones») plantea: “El nudo que hay que deshacer es- en última instancia-, cuál de los dos es el invasivo, si el Islam respecto a Occidente, u Occidente respecto del Islam” (página 115).

Continua Sartori diciendo: “Mi idea es que, sin querer, los invasores iniciales e iniciadores fuimos nosotros. Es una tesis que recojo de Toynbee, el mayor experto en la cuestión, que escribe lo siguiente: «Por primera vez en la historia de la humanidad surgió una civilización de carácter planetario que no conoce fronteras. Su potencia de expansión es prácticamente ilimitada, lo que la convierte, más allá y al margen de cualquier intención, en intrínsecamente imperialista». Sigo citando: «La civilización occidental ha asediado literalmente a las demás civilizaciones y las ha colocado ante un desafío de enormes proporciones que posee la capacidad de agredir el código genético de las ‘culturas ajenas’» (páginas 115 y 116).

Respecto a la visión de Occidente de este problema, Giovanni Sartori concluye: “La respuesta de Occidente a este problema es en parte contraproducente y en parte ingenua. Me refiero a la idea de que nosotros tenemos que encargarnos de la misión civilizadora de instalar la democracia en tierras islámicas. Así, mientras nos convencemos a nosotros de que tenemos que liberar al Islam, el musulmán percibe esa liberación como una agresión –destrucción cultural” (páginas 116 y 117).

¡Dios nos ayude a amarnos, no de labios, sino de corazón, y a expresar este amor en relaciones saludables y pacíficas con nuestros semejantes, así también con los animales, la vegetación y en general con todo el medio ambiente!

miércoles, 11 de mayo de 2011

"Jehová de los Ejercitos": Un título preocupante (2)

Uso en la Biblia de la palabra «ejército» en conexión a la milicia del pueblo de Israel

La expresión en singular, “ejército de Israel” apenas se la encuentra en todo el AT en apenas seis (6) ocasiones, en seis (6) versículos bíblicos, a saber:

1 Samuel 28.19 “Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos”.

2 Samuel 20.23 “Así quedó Joab sobre todo el ejército de Israel, y Benaía hijo de Joiada sobre los cereteos y peleteos”.

1 Reyes 2.5 “Ya sabes tú lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejército de Israel, a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter, a los cuales él mató, derramando en tiempo de paz la sangre de guerra, y poniendo sangre de guerra en el talabarte que tenía sobre sus lomos, y en los zapatos que tenía en sus pies.”

1 Reyes 2.32 “Y Jehová hará volver su sangre sobre su cabeza; porque él ha dado muerte a dos varones más justos y mejores que él, a los cuales mató a espada sin que mi padre David supiese nada: a Abner hijo de Ner, general del ejército de Israel, y a Amasa hijo de Jeter, general del ejército de Judá.”

2 Crónicas 25.7 “Mas un varón de Dios vino a él y le dijo: Rey, no vaya contigo el ejército de Israel; porque Jehová no está con Israel, ni con todos los hijos de Efraín.”

2 Crónicas 25.9 “Y Amasías dijo al varón de Dios: ¿Qué, pues, se hará de los cien talentos que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: Jehová puede darte mucho más que esto.”

En cambio, la expresión, en plural, “ejércitos de Israel” nunca se usó en la Biblia. No obstante, este hecho no valida la tesis de Berkhof, todavía hay otros elementos a considerar y que el propio Berkhof ignoró.

En primer lugar, aunque Israel con la monarquía logró ciertos niveles de unificación, lo cierto es que para antes de la monarquía, cada tribu contaba con su particular y propio ejército, que no eran más que los mismos hombres en el vigor de sus fuerzas. Ahora bien, es claro que en el período de la conquista fue precisamente el contexto en que se desarrolló la idea de “Jehová de los ejércitos”. Y en este contexto precisamente es la idea del plural “ejércitos” la que domina. Consideremos las pistas siguientes.

Números 10.13, 14, 18, 22, 25, 28

“13Partieron la primera vez al mandato de Jehová por medio de Moisés. 14La bandera del campamento de los hijos de Judá comenzó a marchar primero, por sus ejércitos; y Naasón hijo de Aminadab estaba sobre su cuerpo de ejército.”

“18Luego comenzó a marchar la bandera del campamento de Rubén por sus ejércitos; y Elisur hijo de Sedeur estaba sobre su cuerpo de ejército.”

“22Después comenzó a marchar la bandera del campamento de los hijos de Efraín por sus ejércitos; y Elisama hijo de Amiud estaba sobre su cuerpo de ejército.”

“25Luego comenzó a marchar la bandera del campamento de los hijos de Dan por sus ejércitos, a retaguardia de todos los campamentos; y Ahiezer hijo de Amisadai estaba sobre su cuerpo de ejército.”

“28Este era el orden de marcha de los hijos de Israel por sus ejércitos cuando partían.”

Me parece muy pertinente aquí la opinión de R. de Vaux, cito:

“Entre los nómadas, el ejército no se distingue del pueblo: todo hombre en el vigor de sus fuerzas puede tomar parte en expediciones de pillaje — razzias — y debe estar dispuesto a defender contra el enemigo los bienes y los derechos de su tribu, bajo la dirección del seih o de un jefe valeroso. Por lo regular, cada tribu obra por cuenta propia, pero a veces varias tribus se unen para una acción común. Existen costumbres de guerra y reglas de combate, pero no hay organización militar estable. Es muy probable que sucediese esto mismo cuando Israel hacía todavía vida seminómada, pero resulta difícil reconocer la situación real a que se refieren las relaciones del Éxodo y de los Números. La imagen de un pueblo en armas que sale de Egipto, Éxodo 12.37; 13,18; 14.19-20, que marcha y acampa en el desierto en formación ordenada, Números 1.3,20,22...; 2.1-31; 10.11-28, es reflejo idealizado de una época posterior en que el pueblo, ya unificado, era llamado a las armas en caso de peligro nacional” («Instituciones del AT», páginas 292-293).

Ciertamente hay algunos textos que ponen en evidencia la fragilidad militar de los hebreos frente a sus adversarios cananeos, por ejemplo:

“14Y los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: ¿Por qué nos has dado por heredad una sola suerte y una sola parte, siendo nosotros un pueblo tan grande, y que Jehová nos ha bendecido hasta ahora? 15Y Josué les respondió: Si sois pueblo tan grande, subid al bosque, y haceos desmontes allí en la tierra de los ferezeos y de los refaítas, ya que el monte de Efraín es estrecho para vosotros. 16Y los hijos de José dijeron: No nos bastará a nosotros este monte; y todos los cananeos que habitan la tierra de la llanura, tienen carros herrados; los que están en Bet-seán y en sus aldeas, y los que están en el valle de Jezreel. 17Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Tú eres gran pueblo, y tienes grande poder; no tendrás una sola parte, 18sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte” (Josué 17.14-18)

“Y Jehová estaba con Judá, quien arrojó a los de las montañas; mas no pudo arrojar a los que habitaban en los llanos, los cuales tenían carros herrados” (Jueces 1.19)

“Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac” (Números 13.28

“13Y reunió Sísara todos sus carros, novecientos carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroset-goim hasta el arroyo de Cisón” (Jueces 4.13)

En segundo lugar, el uso de la palabra “escuadrones” (en plural, hebreo maarajot, singular, maarajáh). Pasajes significativos son:

1 Samuel 17.8 “Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí.”

1 Samuel 17.26 “Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?”

1 Samuel 17.45 “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.”

Observación: Por 1 Samuel 17.45 podemos ver que la expresión «Jehová de los ejércitos» es equivalente a la expresión «Dios de los escuadrones de Israel».

En tercer lugar, a pesar de la negativa de Berkhof, lo cierto es que resulta imposible pretender eliminar la imagen de un ser guerrero, vengativo, castigador en el uso de la expresión “Jehová de los ejércitos” en los siguientes pasajes representativos:

1 Samuel 15.2 “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto.”

1 Samuel 17.45 “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.”

Salmo 46.7 “Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah” (idea que se repite en el versículo 11)

Isaías 1.24 “Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios.”

Isaías 8.13 “A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.”

Isaías 31.4 “Porque Jehová me dijo a mí de esta manera: Como el león y el cachorro de león ruge sobre la presa, y si se reúne cuadrilla de pastores contra él, no lo espantarán sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos; así Jehová de los ejércitos descenderá a pelear sobre el monte de Sion, y sobre su collado.”

Jeremías 2.19 “Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.”

Jeremías 11.17 “Porque Jehová de los ejércitos que te plantó ha pronunciado mal contra ti, a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Judá han hecho, provocándome a ira con incensar a Baal.”

Jeremías 11.20 “Pero, oh Jehová de los ejércitos, que juzgas con justicia, que escudriñas la mente y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque ante ti he expuesto mi causa.”

Jeremías 11:22 “Así, pues, ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los castigaré; los jóvenes morirán a espada, sus hijos y sus hijas morirán de hambre.”

Jeremías 19.3 “Dirás, pues: Oíd palabra de Jehová, oh reyes de Judá, y moradores de Jerusalén. Así dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo traigo mal sobre este lugar, tal que a todo el que lo oyere, le retiñan los oídos.”

Jeremías 29.17 “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí envío yo contra ellos espada, hambre y pestilencia, y los pondré como los higos malos, que de tan malos no se pueden comer.”

Malaquías 2.2 “Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón.”

Jueces 4.14-15 “14Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él. 15Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie.”

En cuarto lugar, la afirmación de que era Jehová quien peleaba por Israel

Éxodo 14.25 “Y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios”

Deuteronomio 3.22 “No los temáis; porque Jehová vuestro Dios, él es el que pelea por vosotros”

Josué 23.10 “Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo”

1 Samuel 25.28 “Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días”

2 Samuel 22.40 “Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; Has humillado a mis enemigos debajo de mí” (paralelo Salmo 18.39)

Salmo 35.1 “Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combaten”

Nehemías 4.20 “En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros”

En quinto lugar, la existencia de «el libro de las batallas de Jehová»

En el contexto de la llamada guerra santa, R. de Vaux afirma:

“En todos los pueblos antiguos, la guerra estaba asociada con actos religiosos: se emprendía por orden de los dioses, o por lo menos con su aprobación significada por los presagios, iba acompañada de sacrificios, se llevaba a cabo con la ayuda de los dioses, que otorgaban la victoria y a los que se daba gracias mediante la ofrenda de una parte del botín.

Las guerras de Israel son, en efecto, las guerras de Yahveh, 1 Sam 18.17; 25.28, y el Libro de tas guerras de Yahveh, Números 21.14, que se ha perdido, cantaba la epopeya nacional. Los enemigos son los enemigos de Yahveh, Jueces 5.31; 1 Samuel 30.26; cf. Éxodo 17.16. Antes de partir se le ofrece un sacrificio, 1 Sam 7.9; 13.9, 12, pero sobre todo se le consulta, Jueces 20.23, 28; 1 Samuel 14.37; 23.2, 4, por medio del efod y de las suertes sagradas, 1 Samuel 23.9s; 30.7s, y Él es quien decide la guerra. Él mismo marcha a la cabeza del ejército, Jueces 4.14; 2 Samuel 5.24; cf. Deuteronomio 20.4” («Instituciones del Antiguo Testamento», páginas 346 y 357).

Finalmente, creo que también es oportuna aquí la opinión de Juan Luís de León Azcárate que afirma: “La imagen de Yahvé como guerrero tiene claras influencias del antiguo Oriente Próximo, y en particular de divinidades cananeas como Baal y El.

El ardor guerrero con que se describe a Yahvé en Isaías 63-1-6, donde ejerce como «vengador de sangre» de su pueblo Israel contra Edom, símbolo de todas las naciones enemigas de Israel (compárese Isaías 34; Jeremías 49; Ezequiel 35-36, recuerda bastante a un texto ugarítico que presenta a la diosa Anat igualmente como guerrera y destructora… En el antiguo Oriente Próximo son frecuentes las divinidades, tanto femeninas como masculinas, descritas con rasgos guerreros” (Dignidad humana y violencia en el AT: el doble rostro de Yahvé, Cuadernos de Teología Deusto, 2003, página 53, 54 y 55)

¡Hasta mañana con el favor de Dios!