miércoles, 26 de enero de 2011

Le dijo la esposa a Job que maldijese a Dios?

Un comentario textual sobre Job 2.9 (Cuando dos versiones
de una misma traducción parencieran contradecirse)


La pregunta que he puesto como título a este artículo, es una pregunta que me la han planteado en varias ocasiones. En el centro de la cuestión está la forma en que la versión Reina Valera 1909 tradujo Job 2.9, a saber: Díjole entonces su mujer: ¿Aun retienes tú tu simplicidad? Bendice a Dios, y muérete.

Ahora bien, al leer dicho pasaje en otras versiones de la Biblia, comienzan los contrastes y los problemas. Por ejemplo, la Reina Valera de 1960, la Reina Valera Actualizada del Editorial Mundo Hispano, la Nueva Biblia Española, la Traducción del Nuevo Mundo de las Sagradas Escrituras, la Versión Popular Dios Habla Hoy, y la Nueva Versión Internacional, todas traducen “Maldice”, y no “Bendice”, como la Reina Valera de 1909. Entonces, al notar esta diferencia, surge la pregunta: ¿Qué fue lo que realmente dijo la esposa de Job? ¿Cuál es la traducción correcta? ¿Por qué esta diferencia? ¿Qué es lo que en verdad dice el texto hebreo?

Pasemos, pues, a responder las preguntas en cuestión.

Al observar el texto hebreo de Job 2.9, encontramos que éste no contiene ninguno de los verbos hebreos que entre otras acepciones comunican la idea de “maldecir”, “blasfemar”, como por ejemplo, “qalál” (Proverbios 20.20), ni “aláh” (Jueces 17.2).

Curiosamente el verbo que efectivamente se encuentra en el texto hebreo de Job 2.9 es “baráj”, que literalmente significa “bendecir”, “felicitar”, “alabar”. Verbo que por cierto tiene un uso teológico muy importante en la teología del Tanaj.

Entonces, si el verbo que aparece en el hebreo es el verbo “bendecir” (baraj), ¿por qué las demás versiones mencionadas, a excepción de la Reina Valera 1909 tienen “maldecir”? ¿En cuál o cuáles versiones de la Biblia es que está el problema? La explicación es que el uso del verbo “baraj” (bendecir) en Job 2.9 es un eufemismo, o sea, que muestra un uso eufemístico de dicho verbo.

Ocurre que en el idioma hebreo, igual que en el castellano, hay los llamados “eufemismos”, es decir, el empleo de palabras (verbos, sustantivos, frases, expresiones, etc.) con un sentido eufemístico, signifcando una idea distinta a su significado habitual, natural y corriente.

Un eufemismo (del latín euphemismus, del griego eu=bien, y femi=hablar, decir= hablar bien), no es más que una manera de eludir o disimular palabras, tabúes, y expresiones que se entienden que no suenan bien, que se podrían tildar de vulgares, o chocantes. Entre nosotros son comunes los eufemismos al hablar de sexo, al hablar de situaciones terribles próximas a la muerte, situaciones de dolor, etc.

Pues bien, como hacemos nosotros en castellano, que pretendemos obviar el sonido fuerte de ciertas expresiones, y las referimos con otras que nos parecen “mas suaves”, “menos chocantes”, “más digeribles”; así ocurre en el hebreo con el verbo “baráj”. Este verbo que literalmente significa “bendecir”, se usa en algunos casos con un sentido eufemístico, para señalar lo que le es contrario, o sea, el maldecir. En otras palabras, que en el texto hebreo se nota que en algunas ocasiones la persona hablante tenía (¿sentía?) la necesidad de expresarse en términos “no muy adecuados”, en lugar de usar el verbo que en verdad debía emplear, decidía utilizar en su lugar el verbo “baraj”, pero con el significado de aquel.

Un ejemplo que encaja perfectamente aquí es el mismo uso que nosotros le damos al verbo “bendecir” en castellano, en expresiones como: “¡Ese bendito muchacho!”, “¡Esa bendita piedra!”, “¡Este bendito reloj”!, “¡Esa bendita tienda!”, etc.; cuando en realidad el sentido con el que las estamos empleando no es el literal, sino eufemístico. De que esto es así, es fácil de comprobar, si le ponemos atención a la expresión oral, los gestos realizados, y al estado de ánimo que las acompañan. Apelamos, pues, a este recurso del idioma para no decir literal y categóricamente: “¡Ese maldito muchacho!”, “¡Esa maldita piedra!”, “¡Este maldito reloj!”, “¡Esa maldita tienda!”

¿Se atreve usted a contar las veces que ha utilizado en un mismo día, o en las últimas horas, el verbo “bendecir” de manera eufemística, como en las expresiones citadas? ¿Las podría recordar? No se preocupe, no tiene que avisarme, no se tiene que confesar. Je, je, je, je, je, je, je.

Volviendo a Job 2.9, diremos que la traducción correcta es “maldice a tu Dios”, y no “bendice”. La razón de la diferencia entre la Reina Valera de 1909 y las demás versiones citadas se explica porque en realidad la versión Reina Valera de 1909 tradujo mal. ¿Por qué tradujo mal? Porque tradujo el verbo “baráj” de manera literal, sin reflejar el eufemismo hebreo. Las demás versiones citadas, incluyendo la misma Reina Valera del 1960 (la que sucedió a la del 1909) no tradujeron el verbo “baraj” de manera literal, demostrando que sí entendieron que aquí dicho verbo tenía un uso eufemístico.

Esta traducción es también comfirmada por la Biblia hebreo-español (dos tomos, versión castellana conforme a la tradici+on judía, por Moisés Katznelson, editorial Sinaí, Tel-Aviv. Israel): Díjole entonces su mujer: ¿Aun te aferras a tu integridad? ¡Maldice a Dios, y muérete.

Ahora bien, no sólo en Job 2.9 encontramos el verbo “baráj” usado en este sentido, también lo encontramos en 1 Reyes 21.10 y 13, donde la Reina Valera del 1960 tradujo “blasfemado”, y las demás versiones citadas tradujeron “maldecido”. La Septuaginta (el AT en griego) tradujo a “baráj” en 1 Reyes 21.10 y 13 con el verbo “euloguéo”, verbo que ocurre cuarentiunas (41) veces en el Nuevo Testamento siempre con el significado de “bendecir”. En consecuencia, también el verbo “euloguéo” tiene un uso eufemístico en 1 Reyes 21.10 y 13, apartándose del significado que lo caracteriza en el Nuevo Testamento.

Una nota interesante es que en 1 Reyes 21.10 y 13 la Reina Valera del 1909 sí tradujo de acuerdo al eufemismo hebreo, al traducir “blasfemado” (y no “bendecido”), concordando aquí con las demás versiones citadas (la Nueva Biblia Española, “maldecido”).

Finalmente, también es preciso puntualizar que el verbo “baraj” también se usa de manera eufemística en:

Job 1.5 “Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos, y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado (“baraj”) a Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días” (Reina Valera 1909)

Job 1.11 “Mas extiende ahora tu mano, y toca a todo lo que tiene, y verás si no te blasfema (“baraj”) en tu rostro” (Reina Valera 1909)

Job 2.5 “Mas extiende ahora tu mano, y toca a su hueso y a su carne, y verás si no te blasfema (“baraj”) en tu rostro” (Reina Valera 1909)

¿Se nota lo bien que tradujo el verbo “baraj” la Reina Valera 1909 en estos otros pasajes del mismo libro de Job?

Entonces, uno se pregunta ¿Por qué en 1 Reyes 21.10, 13; Job 1.5, 11; 2.5, sí, y en Job 2.9 no? Cosas de los traductores.

De todos modos, no quiero concluir este artículo sin dejar de mencionar que Luis Alonso Schokel (Diccionario bíblico hebreo-español) en vez de hablar de un uso eufemístico del verbo “baraj” (como el Diccionario Teológico Manual del AT), opta por hablar de una “corrección textual” por parte de los escribas.

Conclusión:

Finalmente, ¿cuál es la traducción correcta en Job 2.9, “bendice” o “maldice”? La traducción correcta es: “maldice a tu Dios y muerete”. Tómese en cuenta además, la respuesta del mismo Job a la sugerencia de su esposa: “como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado” (versículo 10) ¡Job entendió muy bien lo que ella le quiso decir, entendió el eufemismo!

¡Bendiciones!

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