viernes, 11 de febrero de 2011

De mandatos y obligaciones bíblicas (10 de 10)

Biblia y comunidad de fe (comunidad lectora)

Conclusiones finales y recomendaciones

Conclusiones:

1) No existe un texto bíblico que establezca en forma de mandato que la designación de “Sacramentos” es la que debe emplearse en las iglesias cristianas.

2) No existe un texto bíblico que establezca en forma de mandato que la designación de “Ordenanzas” es la que debe emplearse en las iglesias cristianas.

3) No existe un texto bíblico que establezca en forma de mandato el nombre con que se ha de designar el “sacramento” u “ordenanza” de la “Eucaristía” o “Cena del Señor”.

4) El nombre “Eucaristía” se sustenta en el uso del verbo “eujaristéo” (dar gracias, agradecer, estar agradecido) en los relatos que explican el origen de la llamada “Santa Cena”, a pesar de que ciertamente no hay un texto bíblico que ordene u obligue llamarla así.

5) El nombre “Cena del Señor” se basa en un único texto en toda la Biblia, a saber, 1 Corintios 11.20: Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor;si bien no hay un texto bíblico que ordene u obligue llamarla así.

6) El nombre “Santa Cena,” a diferencia de “Eucaristía” y “Cena del Señor”, y, a pesar de ser muy popular, no cuenta; sin embargo, ni siguiera con un texto bíblico que demuestre su uso en el NT.

7) No existe un texto bíblico que establezca en forma de mandato que se debe incluir el lavatorio de los pies en el contexto de la celebración de la “Eucaristía” o “Cena del Señor”, ni siquiera fuera de dicho contexto. Ni en los sinópticos (en los relatos de la llamada “última Cena”), ni en la fórmula paulina este elemento estuvo presente.

8) No existe siquiera un texto bíblico que establezca en forma de mandato la frecuencia con que se debe celebrar el “sacramento” u “ordenanza” de la “Eucaristía” o “Cena del Señor”. Pero no es menos cierto que el ejemplo que encontramos en el NT mismo y en la historia de la fe cristiana, es que en tiempos del NT ésta se celebraba semanalmente, cada primer día de la semana, cada domingo.

9) A pesar de la evidencia bíblica, hoy tenemos posturas muy diversas (y argumentos encontrados) en lo relativo a la frecuencia de la celebración de la “Eucaristía” o “Cena del Señor”.

10) Los argumentos empleados por las congregaciones que se resisten a una celebración de la “Eucaristía” o “Cena del Señor” con la frecuencia con que se celebró en tiempos del NT, carecen de valor ante la postura asumida por las comunidades cristianas precisamente en los tiempos del NT. Ciertamente la preocupación por la “relajación” de esta ceremonia, por lo frecuente de su celebración, no parece que estuviera en el horizonte de las comunidades cristianas del NT.

11) Han sido las distintas comunidades lectoras cristianas (comunidades hermeneutas y de fe), con la autoridad que a sí misma se atribuyen, las que han decidido, y no el texto bíblico en sí, el celebrar la “Eucaristía” o “Cena del Señor”, ya sea semanal, mensual, cuatrimestral, bianual, o anual. ¿Prueba esto el “Sola Escritura”? Entonces, ¿es cierto que nuestras iglesias sólo asumen y practican aquello que aparece como un mandato bíblico?

Al respecto, Walter Brueggemann afirma: “No existe exégesis sin premisas. Las premisas que rigen la exégesis, ocultas o reconocidas, surgen de la comunidad en la que y para la que se lleva a cabo la interpretación. Así, en la práctica, la autoridad de la Escritura está íntimamente unida a las reclamaciones de la comunidad interpretativa, una realidad no fácilmente aceptada en el protestantismo” (Teología del AT, página 18).

12) El mejor texto griego de Romanos 14.6 no permite deducir la especie de relajamiento que exhibe dicto texto en la versión Reina Valera de 1960, respecto a la observancia de un día es especial en la semana.

13) El mejor texto griego de Romanos 14.6 realmente dice: “El que se preocupa por el día, para el Señor lo hace, y el que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios. Y el que no come para el Señor no come y da gracias a Dios”.

14) Las versiones de la Biblia que reflejan el mejor texto griego de Romanos 14.6 son todas aquellas que no incluyen la frase «y el que no distingue el día, para el Señor no lo hace».

15) El argumento y enfoque de Pablo en Romanos 14 es distinto cuando aborda la problemática de la distinción entre los alimentos, y cuando aborda la problemática de la observación de un día especial en la semana.

16) A pesar de que pudiera involucrar ciertos aspectos del paganismo, parece más verosímil sostener que la disputa entre los “fuertes” y los “débiles” que Pablo enfrenta en Romanos 14, tenía que ver más bien con la observación de algunos aspectos de la Toráh mosaica.

17) A pesar de lo muy popular que ha venido a ser en la tradición cristiana la expresión “día del Señor” para hacer referencia al domingo, el primer día de la semana; lo cierto es que sólo hay un texto en todo el NT que la usa con ese sentido, a saber, Apocalipsis 1.10.

18) A pesar de la resurrección de Jesús en domingo, las comunidades cristianas en tiempos del NT siguieron observando el sábado, el séptimo día, como el único y verdadero día de reposo. Esta verdad también lo fue para Pablo, aunque ciertamente muestra un cierto alejamiento de la religión hebrea (particularmente farisea) en su peculiar interpretación del Tanaj y de otros aspectos de la religión hebrea.

19) No existe en el NT un mandamiento que revoque el sábado como el día de reposo, según lo establecido en el decálogo.

20) No existe en el NT un mandamiento que establezca el domingo, el primer día de la semana, como día del Señor, ni como día de reposo.

21) El llamado AT por los cristianos (el Tanaj hebreo) es propiamente un cuerpo literario hebreo, no es cristiano. Este hecho tiene serias implicaciones para su traducción, exégesis y aplicación.

22) Es la comunidad lectora la que decide qué toma y qué no, qué asume como suyo y qué no, de la tradición y religión hebreas, la religión del Tanaj (el AT para los cristianos). Por ejemplo, mientras que la Iglesia Adventista del Séptimo Día encuentra argumentos válidos para asumir, para hacer suyo el sábado hebreo como “día de reposo”, y la clásica distinción hebrea de “alimentos puros” y “alimentos impuros”; no obstante, al mismo tiempo también halla base suficiente para no asumir, para no hacer suya la circuncisión física, elemento de importancia todavía en el judaísmo clásico.

23) Es la comunidad lectora cristiana con su particular lectura e interpretación, la que decide qué elementos considera que habrá de tener en común con la religión hebrea de Tanaj (el llamado AT por los cristianos).

24) A pesar de hallar y explicar sus orígenes en el contexto de la religión y cultura hebreas, y de pretender hacer suya la herencia religiosa del pueblo hebreo, el Cristianismo es una religión gentil.

25) El NT es en sí un cuerpo literario propiamente cristiano, no judío.

26) La lectura cristiana del Tanaj (el llamado AT por los cristianos) en clave cristológica es una de las principales causas de tensión y disputas entre cristianos y judíos.

27) Un estudio adecuado y consistente de la relación entre el cristianismo y la esencia de la religión hebrea, debe ponderar con el mismo rigor tanto la continuidad (o las pretensiones de) y la discontinuidad que, ciertamente, existe entre estas dos religiones que comparten unos textos básicos (el Tanaj) si bien los asumen, leen, interpretan y aplican de una manera contradictoria e irreductible.

28) Una pretendida lectura e interpretación del NT en clave hebrea o judía, es tan problemática y cuestionable como un lectura del Tanaj en clave cristológica.

29) La experiencia de la visión que tuvo Pedro antes de visitar a Cornelio y su posterior experiencia en la casa del mismo Cornelio, explican la forma en que Pedro habló en la asamblea de Jerusalén (considérese Hechos 15.6-11).

30) La experiencia de Pedro, Pablo y Bernabé, la conclusión a la que llegó la asamblea de Jerusalén, así como la argumentación paulina en Romanos 10.4-5; Romanos 14 y Gálatas; explica y hasta justifica la toma de distancia que históricamente ha mostrado y ha asumido el Cristianismo frente a la herencia religiosa y cultural hebreas, y en su interpretación particular del Tanaj (el llamado AT por los cristianos).

31) La conclusión final de la asamblea de Jerusalén no contempló exigirle a los gentiles precisamente la observación de la distinción judía de los alimentos:

“Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15.28-29)

32) El uso de la palabra “ley” en el vocabulario cristiano para hacer referencia a la Toráh hebrea, está marcada por la forma en que la Septuaginta (el AT en griego) tradujo por lo general la palabra hebrea “toráh” (instrucción) con “nómos” (ley). Esta situación también ha marcado las versiones latinas y castellanas de la Biblia en su forma de traducir, también influenciada por la Septuaginta, la palabra hebrea “toráh” en el AT mismo.

33) Una forma de destacar el tipo y nivel de distanciamiento y reinterpretación que asume Pablo frente a la herencia cultural y religiosa hebreas, es sustituyendo la presencia de la palabra “ley” por “Toráh” en Romanos 10.4-5; Gálatas 3.10-14; 19-29.

Al llegar a este punto, quizás podríamos decir que, por un lado, el Cristianismo es una especie judaísmo (¿raro?) con Cristo (con Jesús de Nazaret como el Mesías), pero sin la Toráh; y por el otro, que el judaísmo mesiánico, es una especie de Cristianismo (¿raro?) con Cristo (con Jesús de Nazaret como el Mesías), pero con la Toráh.

En conclusión, algunas personas probablemente digan que el Cristianismo es una especie de judaísmo (¿raro?) sin la Toráh. Otras, en cambio, quizás prefieran decir que más bien, sin la observancia de algunos aspectos de la Toráh. De todos modos, desde el punto de vista del judaísmo, hay que reconocer que estas dos concepciones son cuestionables, y máxime a la luz de la pretensión de la fe cristiana de ser heredera común del pacto del Dios del Tanaj (YHVH) con Abraham y con la nación de Israel (el pueblo hebreo) como tal, aun a pesar de tener una interpretación muy peculiar de los fundamentos de esa común herencia.

34) El judaísmo (o religión hebrea) nunca ha sido monolítico, sino que ha tenido y sigue teniendo expresiones que compiten, muy distintas, contradictorias y enfrentadas. Por eso en la historia de la misma hay que hablar, en su etapa más antigua y primitiva, de “la religión del padre”, y el “yahvismo”. Luego hay que hablar de un judaísmo versión samaritana, un judaísmo fariseo (luego, rabínico), un judaísmo saduceo, un judaísmo esenio, un judaísmo cabalístico (de corte místico y esotérico), un judaísmo caraíta, un judaísmo mesiánico.

35) También se usa la palabra “judaísmo” acompañada de ciertos calificativos o epítetos que expresan algunos matices quizás más específicos, cuando no circunstanciales, de la fe judía, como por ejemplo, un judaísmo talmúdico (de la época talmúdica, siglos I-VIII E.C., expresión que en la práctica es equivalente al judaísmo rabínico), un judaísmo conservador, un judaísmo ortodoxo, un judaísmo liberal, un judaísmo reformado, etc.

36) A la manera de la religión hebrea, el Cristianismo tampoco ha sido, ni es, ni será monolítico, pues en la historia del mismo se han desarrollado en su seno expresiones que compiten, que son muy distintas, contradictorias y enfrentadas.

37) La historia de la religión hebrea y del cristianismo, comenzando por el Tanaj mismo, y por el Nuevo Testamento Griego, nos permite llegar a la siguiente conclusión: el tener y asumir en común los mismos textos sagrados no supone uniformidad en la lectura, asimilación, exégesis o interpretación y aplicación de los mismos. Son precisamente las premisas de cada comunidad lectora, a pesar de los textos comunes, las que imposibilitan el llegar a las mismas conclusiones y extraer de dichos textos las mismas consecuencias.

38) No es cierto que las iglesias cristianas sólo asumen y practican aquello que es un mandato bíblico, o que se pueda demostrar que es un mandato bíblico expreso, explícito o implícito.

39) Ante la falta de un mandato expreso en la Biblia tocante a un determinado asunto, así como por lo general, en lo relativo a la manera en que un texto (o conjunto de textos, libros, etc.) es asumido, interpretado, y aplicado; es la comunidad lectora (la comunidad de fe y hermeneuta) la que juega un papel trascendental y determinante. Es la comunidad lectora la que elige el texto (o los textos), no el texto (o los textos) a la comunidad lectora.

Recomendaciones:

1) Que cada comunidad lectora sea lo suficientemente consciente y humilde para reconocer que asume, lee, interpreta y aplica los textos sagrados a la luz de sus propias y particulares premisas (premisas que de seguro no serán compartidas del todo, por las demás comunidades lectoras).

2) Que al margen de la autoridad que la comunidad lectora le confiere a los textos sagrados, es la comunidad lectora la que al fin y al cabo es determinante en la manera en que se asumen, explican y aplican los textos bíblicos; es ella la que también decide si asume como normativo o descriptivo un determinado texto o conjunto de textos.

3) Que cada comunidad lectora exponga su formulación doctrinal reconociendo que la Biblia, según su lectura, da apoyo o no a una determinada conclusión.

4) Que cada comunidad lectora comprenda que en la manera en que decide asumir, explicar, y aplicar los textos sagrados, concuerda y toma distancia con relación al resto de comunidades lectoras que comparten con ella cierto núcleo básico.

Una reflexión final que en nuestro caso debieran tener en cuenta los seguidores de la religión hebrea (en todas sus corrientes o expresiones), y los seguidores del Cristianismo (en todas sus corrientes o expresiones), es la que comparto a continuación: “El que cada religión presuma de tener la verdad absoluta, de ser ella la única verdadera, y el que aun las distintas corrientes (o expresiones) dentro de una misma religión se auto legitimen y descalifiquen a todas las demás como caminos equivocados; ha conllevado el que muchas personas sospechen de la falsedad de todas.”

¡Hasta aquí nos ayudo el Señor!

Bibliografía:

1) Alfred E. Tuggy. Léxico griego-español del Nuevo Testamento. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano, 1996.

2) Alfred Rahlfs. La Septuaginta. Alemania.

3) Antonio Benlloch Poveda (ditor). Código de Derecho Canónico (edición bilingüe, comentada, séptima edición. Valencia, España: Edicep, 1994.

4) Asociación Ministerial de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Creencias de los Adventistas del Séptimo Día. Idaho, USA: Publicaciones Interamericanas, 2006.

5) A. T. Robertson. Comentario al texto griego del Nuevo Testamento. España: Editorial CLIE, 2003.

6) Bruce M. Metzger. Un Comentario Textual al Nuevo Testamento Griego (cuarta edición revisada). USA: Sociedad Bíblicas Unidas, 2006.

7) Carson, D.A.; France, R.T.; Motyer, J.A.; Wenham, G.J. Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno. El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2000.

8) Concilio Nacional de las Asambleas de Dios, Inc. Sus estatutos y Reglamentos del año 2002. También su Reglamento Local de 1993.

9) Christian Reformed Church. Lo que significa ser reformado, una perspectiva hispanoamericana. Grand Rapids, USA, 2002.

10) Distintas y variadas versiones de la Biblia.

11) Domingo Ramos-Lissón. Patrología. Pamplona, España: EUNSA, 2005.

12) Elsa Tamez. Diccionario Conciso Griego-español del Nuevo Testamento. Alemania, Sociedad Bíblica Alemana. Sociedades Bíblicas Unidas, 1978.

13) Ezequiel San Martín (compilador). Fundamento y Práctica de Fe y Mensaje Bautistas. Texas, USA: Casa Bautista de Publicaciones, 1991.

14) Horacio Simian – Yofre (editor). Metodología del Antiguo Testamento. Salamanca, España: Ediciones Sígueme, 2001.

15) Johann P. Maier y Peter Schafer. Diccionario del Judaísmo. Navarra, España: Editorial Verbo Divino, 1996.

16) Juan Manuel Pérez y otros (editores). Apuntes Doctrinales (doctrinas y prácticas de los Templos Bíblicos de la República Dominicana). República Dominicana: Editora Mediabyte, 2007.

17) Julio Trebolle Barrea. La Biblia judía y la Biblia cristiana. Madrid, España: Editorial TROTTA, 1998 (tercera edición actualizada).

18) Justo L. González. Historia del Cristianismo (edición revisada en dos tomos). Miami, USA: UNILIT, 1994.

19) Luís Alonso Schokel. Diccionario bíblico hebreo-español. Madrid, España: Editorial TROTTA, 1994.

20) Moisés Chávez. Diccionario de Hebreo Bíblico. Texas, USA: Editorial Mundo Hispano, 1997 (tercera edición).

21) Nestlé-Aland. Novum Testamentum Graece Nestlé-Aland edición 27. Alemania, Sociedad Bíblica Alemana, 2001.

22) Pedro Ortiz V. Concordancia Manual y Diccionario griego-español del Nuevo Testamento. Madrid, España: Sociedad Bíblica, 1997 (primera edición).

23) Pedro Ortiz sj. Léxico hebreo-español y arameo-español. Madrid, España: Sociedad Bíblica, 1997.

24) Raymond E. Bown, Joseph A. Fitzmyer, Roland E. Murphy O. Carm. Comentario Bíblico San Jerónimo. Madrid, España: Ediciones Cristiandad, 1972.

25) Sociedades Bíblicas Unidas. Biblia Hebraica Stuttgartensia. Alemania, 1990.

26) Sociedades Bíblicas Unidas. The Greek New Testament (cuarta edición revisada, con diccionario). Alemania, 2000.

27) Watch Tower Bible And Tract Society Of Pennsilvania. Razonamiento a partir de las Escrituras. New York, USA: Watch Tower Bible And Tract Society Of New York, Inc., 1989.

28) Walter Brueggemann. Teología del Antiguo Testamento, un juicio a Yahvé. Salamanca, España: Ediciones Sígueme, 2007.

De mandatos y obligaciones bíblicas (9 de 10)

Biblia y comunidad de fe (comunidad lectora)

Otro ejemplo más del alejamiento (en el NT mismo) por parte del judeocristianismo, de algunas concepciones vitales para la religión hebrea del Tanaj (el AT, según los cristianos)

El segundo ejemplo de alejamiento judeocristiano de algunas concepciones vitales para la religión y cultura judías en el Nuevo Testamento mismo, lo encontramos en Pablo (Romanos 10.4-5 y Gálatas 3), en la forma en que interpreta la función de la Toráh a la luz del acontecimiento Cristo:

“Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 11Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; 12y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. 13Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), 14para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu” (Gálatas 3.10-14)

“Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. 20Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. 21¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. 22Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. 23Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 25Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, 26pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. 28Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3.19-29)

“Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas” (Romanos 10.4-5)

Una forma de hacer resaltar la radical oposición y alejamiento que Pablo está planteando de algunos aspectos vitales de la religión judía (decisivos hasta el día de hoy), es sustituyendo la palabra “ley” por la palabra “Toráh” en cada versículo en que aparece la primera. Pero haremos este ejercicio después de analizar un poco el concepto hebreo de la “Toráh”.

Me es preciso destacar que la palabra “ley” tan manoseada por los cristianos, no es muy acertada, pues comunica un sentido que no es precisamente el que domina en el contexto de la religión hebrea, ni en el texto hebreo (el llamado AT sólo por los cristiano), en el uso de la palabra “Toráh”. El uso frecuente de la palabra “ley” se debe a la influencia de la Septuaginta, como fuente y vía de acceso al texto del AT de los primeros cristianos y de los autores mismos del NT.

Consideremos algunos ejemplos de la traducción en la Septuaginta de la palabra “toráh” en algunos textos importantes del Tanaj (AT). Esta traducción es la que también explica la presencia de la palabra “ley” en muchas de las versiones castellanas de la Biblia.

Éxodo 13.9 “Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto.”

Reina Valera 1960: “ley”

Texto hebreo: “toráh”

Septuaginta: “nómos”

Deuteronomio 28.58 “Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS.”

Reina Valera 1960: “ley”

Texto hebreo: “toráh”

Septuaginta: “nómos”

Josué 23.6 “Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra.”

Reina Valera 1960: “ley”

Texto hebreo: “toráh”

Septuaginta: “nómos”

1 Crónicas 22.12 “Y Jehová te dé entendimiento y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel, guardes la ley de Jehová tu Dios.”

Reina Valera 1960: “ley”

Texto hebreo: “toráh”

Septuaginta: “nómos”

Esdras 7.26 “Y cualquiera que no cumpliere la ley de tu Dios, y la ley del rey, sea juzgado prontamente, sea a muerte, a destierro, a pena de multa, o prisión.”

Reina Valera 1960: “ley”

Texto hebreo: “dat” (tanto en la expresión “ley de tu Dios” como en “ley del rey”)

Septuaginta: “nómos” (tanto en la expresión “ley de tu Dios” como en “ley del rey”).

Salmo 19.7 “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.”

Reina Valera 1960: “ley”

Texto hebreo: “toráh”

Septuaginta: “nómos”

Un caso sumamente interesante y especial lo constituye el Salmo 119 (un himno a la Toráh). En este salmo, la palabra “ley” se encuentra en veinticinco (25) ocasiones, en la manera siguiente: Salmo 119.1, 18, 29, 34, 44, 51, 53, 55, 61, 70, 72, 77, 85, 92, 97, 109, 113, 126, 136, 142, 150, 153, 163, 165, 174. Ahora bien, estas veinticinco (25) ocasiones en que la Reina Valera de 1960 aparece la palabra “ley”, el texto hebreo tiene la palabra “toráh”, y la Septuaginta la palabra “nómos”.

Como se puede ver, es la influencia de la Septuaginta la que explica tanto la forma en que las versiones y traducciones castellanas de la Biblia han empleado la palabra “ley” (cuando el hebreo emplea la palabra “toráh”) y la forma y presencia de la palabra “ley” en el Nuevo Testamento mismo, en textos y contextos en los cuales en el pensamiento hebreo subyacía el concepto de la “toráh”.

Ahora, la pregunta lógica es: ¿Es “ley” el sentido primario de la palabra hebrea “toráh”?

El “Diccionario del Judaísmo” de Johann Maier y Peter Schafer, publicado por Verbo Divino en 1996, habla de la toráh en la siguiente forma:

“El significado básico de Toráh va en la línea de «instrucción» o «doctrina». Traducir el término simplemente por «ley» como hicieron las versiones latina (lex) y griega (nomos), cubre sólo un aspecto menor del significado, y entraña un reduccionismo que puede dar lugar a diversos malentendidos.

Para el judaísmo talmúdico, la futura era mesiánica no supondrá la abolición de la Toráh ni su sustitución por otra nueva -como se afirma en la carta a los Romanos (Romanos 10.4)-, sino que producirá su plena y más exacta comprensión, puesto que ahora, en el presente, está oscurecida por sus inevitables confrontaciones (Esdras 8.7).

En la época moderna, el judaísmo ortodoxo mantiene con la mayor firmeza la absoluta inmutabilidad de la Toráh, mientras que el judaísmo reformado se inclina a prescindir de bastantes conceptos tradicionales relacionados con la interpretación y la comprensión de la Toráh” (páginas 396-397).

Una realidad que hay que tomar en cuenta es que el judaísmo, como el cristianismo nunca ha sido monolítico, por lo tanto dependiendo la corriente del judaísmo de que se trate, los conceptos e ideas que se asocien a la palabra Toráh pueden cambiar, ser muy diversos y hasta inaceptables para las otras corrientes. Por ejemplo, mientras que el judaísmo rabínico de corte fariseo asume y maneja el concepto de “Toráh Escrita” y “Toráh Oral” (así también el judaísmo calabalístico; esto explica la importancia que tiene, por ejemplo, el Talmud, la Mishná y la Tosefta para el judaísmo rabínico; y el Zohar para el judaísmo cabalista, en sus reflexiones teológicas, como obras de referencia prácticamente obligatoria); por su parte, el judaísmo caraíta no lo acepta, como tampoco lo aceptaron previamente los saduceos. Por otro lado, el judaísmo cabalista de corte místico y esotérico habla de la Toráh en la siguiente forma:

“Un apodo adicional de la Cabalá es: Nishmeta de Oraita (el alma de la Torá). La misma posee una personalidad viva dueña de un cuerpo y un alma. La mayoría de las enseñanzas tradicionales tales como la Mishná, la Guemará y la Halajá se ocupan del “cuerpo”, del aspecto revelado de la Torah; (las halajot principalmente son apodadas en la Mishná como “gufei Torá” o sea los cuerpos de la Torá), en cambio en la Cabalá se descubre la parte oculta que hay en ella.

Ambos puntos de vista de la Torá no sólo expresan estratos diferentes de ella misma sino que también se dirigen a distintos estratos de nuestro ser interior.

La parte externa o “jitzoniut ” está dedicada en su mayor parte a la rectificación de la vida a nivel del aspecto revelado de la realidad: antes que nada la vida en la práctica, y por extensión también la vida del alma existente en los estratos espirituales relativamente revelados.

La Cabalá, por otro lado, está dedicada al arreglo y corrección de los niveles ocultos y más profundos del hombre y desnuda los procesos más profundos del mundo y del alma. Nos posibilita entonces experimentar esas capas y hacerlas crecer” (fuente: http://www.dimensiones.org/)

De todos modos, un concepto bastante popular y prácticamente común a todas las versiones del judaísmo, incluyendo al judaísmo mesiánico, es la Toráh para referir especialmente al código mosaico, los escritos atribuidos a Moisés (los primeros cinco libros del AT, y primera sección del Tanaj). Este uso peculiar de la palabra Toráh es al que por lo general la tradición cristiana ha señalado comúnmente con la palabra griega “Pentateuco”, precisamente por la influencia de la Septuaginta.

Este uso de la palabra Toráh es tan vital para la fe hebrea, que son muchos los que dentro de la religión judía piensan que el resto de los libros del Tanaj (los neviím y los ketuvím) no son más que explicaciones y comentarios de la Toráh de Moisés. Es más, creo que no podemos perder de vista aquí el hecho de que los samaritanos y los saduceos (a diferencia de los fariseos, esenios, caraítas y otros), sólo aceptaban como textos sagrados y normativos, el conjunto de los libros que componen la Toráh de Moisés.

Notemos este uso de la palabra Toráh (apuntando específicamente a la Toráh de Moisés), en un pasaje del Nuevo Testamento en el cual encontramos la palabra “ley” en la traducción castellana, y en el griego la palabra “nómos:

“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley (Toráh) de Moisés, en los profetas (neviím) y en los salmos (ketuvím)” (Lucas 24.44).

Otro pasaje del Nuevo Testamento que muestra este uso característico de la palabra Toráh es:

“29Y Abraham le dijo: A Moisés (la Toráh de Moisés) y a los profetas (neviím) tienen; óiganlos. 30Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés (la Toráh de Moisés) y a los profetas (neviím), tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16.29-31)

Ahora bien, quedándonos en su uso bíblico, como “instrucción”, “enseñanza”, y núcleo vital de la religión del “Tanaj” (el llamado AT sólo por los cristianos), como la primera y más importante sección del Tanaj, podemos entender el salto que da Pablo y sus dimensiones. Este salto o alejamiento es claro cuando Pablo habla de la “Toráh” en unos términos que difícilmente acepte y comparta del todo, corriente alguna del judaísmo.

Como ya dije, una forma de hacer resaltar la radical oposición y alejamiento que Pablo está planteando de algunos aspectos vitales de la religión judía (decisivos hasta el día de hoy), es sustituyendo la palabra “ley” por la palabra “Toráh” en cada versículo en que aparece a continuación:

“Porque todos los que dependen de las obras de la Toráh están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la Toráh, para hacerlas. 11Y que por la Toráh ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; 12y la Toráh no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. 13Cristo nos redimió de la maldición de la Toráh, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), 14para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu” (Gálatas 3.10-14)

“Entonces, ¿para qué sirve la Toráh? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. 20Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. 21¿Luego la Toráh es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la Toráh dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la Toráh. 22Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. 23Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la Toráh, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 25Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, 26pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. 28Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3.19-29)

“Porque el fin de la Toráh es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. Porque de la justicia que es por la Toráh Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas” (Romanos 10.4-5)

En versión popular, Romanos 10-4-5, dicen: Porque la Toráh llega a su término con Cristo, y así todos por la fe pueden llegar a ser justos. 5De la justicia basada en la Toráh, Moisés escribió esto: “La persona que cumpla la ley, vivirá por ella.”

Finalmente, otra forma de distanciamiento cristiano (¿judeocristiano?) la encontramos testimoniada en la Didaché, en la disputa entre cristianos y judíos respecto a los tradicionales dos días de ayuno, cuando dice:

“Pero no hagas que tu ayuno sea con los hipócritas, porque ellos ayunan en el segundo y quinto día de la semana. Más bien, ayuna en el cuarto y sexto día” (8.1).

Al respecto el historiador Justo L. González afirma: “Era costumbre entre los judíos más devotos ayunar dos días a la semana, y los primeros cristianos (¿judeocristianos?) seguían la misma costumbre, aunque muy temprano comenzaron a observar dos días distintos. Mientras que los judíos ayunaban los lunes y los jueves, los cristianos ayunaban los miércoles y viernes, probablemente en memoria de la traición de Judas y la crucifixión de Jesús” (Historia del Cristianismo, tomo I, página 37).

En conclusión, algunas personas probablemente digan que el Cristianismo es una especie de judaísmo (¿raro?) sin la Toráh. Otras, en cambio, quizás prefieran decir que más bien, sin la observancia de algunos aspectos de la Toráh. De todos modos, desde el punto de vista del judaísmo, hay que reconocer que estas dos concepciones son cuestionables, y máxime a la luz de la pretensión de la fe cristiana de ser heredera común del pacto del Dios del Tanaj (YHVH) con Abraham y con la nación de Israel (el pueblo hebreo) como tal, aun a pesar de tener una interpretación muy peculiar de los fundamentos de esa común herencia.

Debiera ser algo muy claro el que esta particular visión de la Toráh que conserva el, y caracteriza al Cristianismo, comenzando por el Nuevo Testamento mismo, respecto de las distintas expresiones de la fe judía; tiene serias y decisivas implicaciones al momento de determinar qué se entiende como un mandato bíblico y qué no. Qué debe ser una obligación cristiana, y qué no.

¡Hasta mañana si así Dios nos lo permite!

jueves, 10 de febrero de 2011

De mandatos y obligaciones bíblicas (8 de 10)

Biblia y comunidad de fe (comunidad lectora)

Mi reacción personal a la argumentación adventista basada en Hechos 10.28 (véase la publicación anterior), va en la siguiente línea

1) Es cierto que la interpretación adventista parece ser legítima a la luz de lo afirmado en Hechos 10.28; sin embargo, me resulta muy curioso que la argumentación adventista ignore a propósito los siguientes factores.

2) Que el centro de la problemática judío-gentil no es un problema antropológico, sino dietético. Es decir, el judío no asumía que los gentiles fueran una especie de raza inferior, es más, según su teología de la creación se entiende que tanto el judío como el gentil fueron hechos por el mismo Dios (Elohím, según Génesis 1, y por YHVH Elohim, según Génesis 2), y por igual, a su imagen y semejanza (Génesis 1.26-28).

Luego, a la luz de la antropología del Génesis (en hebreo “Bereshit”), tenemos que concluir que los judíos consideraban “inmundos” (no puros ceremonialmente) a los gentiles, precisamente porque los gentiles ingerían alimentos que la cultura, tradición y religión judías entendían que eran “inmundos”, “no aptos” para su consumo humano.

3) Que sólo una vez que se entendiera que los alimentos no eran “inmundos de por sí” (Romanos 14.14, compárese Mateo 15.16-19; 1 Corintios 6.13 ), las personas que no asumieran la clásica distinción judía, tampoco habrían de considerarse “inmundas”.

4) Que a pesar de lo que plantea Hechos 10.28, también hay que tomar en serio la evidencia que aporta la respuesta del mismo Pedro a la pregunta: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos? (Hechos 11.3)

5) Pero antes de pasar a la respuesta del mismo Pedro, quiero llamar la atención sobre el hecho de que la pregunta que le plantean a Pedro los líderes de la comunidad cristiana de Jerusalén, no sólo supone que Pedro llegó a la conclusión de que los gentiles no eran “inmundos”; sino también, y de manera más específica, que como los alimentos no eran “inmundos” de por sí, en primer lugar, podía comer de ellos (como en efecto lo hizo, hecho que subyace en la pregunta, y factor sin el cual dicha pregunta no tendría sentido); y en segundo lugar, asumió una visión positiva de los gentiles, de que no eran “inmundos” a pesar de no observar la distinción judía entre “alimentos puros” (aptos, ceremonialmente, para el consumo humano) y “alimentos inmundos” (no aptos, ceremonialmente, para el consumo humano).

6) Por otro lado, de hecho, Pedro no niega que hubiera comido de la dieta gentil, tampoco se queja de que la acusación sea falsa, más bien y, de buena gana, con buen ánimo, pasa a explicar el porqué hizo lo que hizo, por qué entró a la casa de un gentil se juntó con él, y comió de su mesa:

“Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: 5Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. 6Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. 7Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. 8Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. 9Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 10Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. 11Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. 12Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón (Hechos 11.4-12)

7) Que no podemos perder vista cómo la experiencia de la visión, y lo vivido y experimentado en la casa de Cornelio, capacitó a Pedro para hablar de la siguiente manera en la asamblea de Jerusalén:

Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto. 7Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. 8Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; 9y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. 10Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? 11Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos (Hechos 15.6-11).

8) Tampoco se puede perder de vista cómo el punto de vista de Pedro (después de su referida experiencia) y de Pablo y Bernabé (igualmente con los gentiles), impactó de manera decisiva la conclusión final de la asamblea de Jerusalén (que no contempló exigirle a los gentiles precisamente la observación de la distinción judía de los alimentos):

“Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15.28-29)

¡Hasta mañana si así Dios nos lo permite!

martes, 8 de febrero de 2011

De mandatos y obligaciones bíblicas (7 de 10)

Biblia y comunidad de fe (comunidad lectora)

Una observación final, antes de seguir, sobre la necesaria consistencia al hacer reflexión teológica

Ante el hecho de que real y efectivamente no hay evidencia de que exista un mandato en el Nuevo Testamento que haya revocado el sábado (el shabát hebreo), el séptimo día de la semana, el sábado como “día de reposo”; y que al mismo tiempo no exista un mandato en el Nuevo Testamento que establezca el domingo, el primer día de la semana, como el sustituto del sábado; se puede concluir en que los grupos cristianos sabáticos, como los Adventistas del Séptimo día, tienen al respecto una postura e interpretación más acorde a lo que podemos observar en el Nuevo Testamento como cuerpo literario. En otras palabras, los Adventistas del Séptimo Día podrían presumir, y con razón, que la observación del sábado como día de reposo es un mandato bíblico, pero que no así, la adopción del domingo, como día del Señor, y con las pretensiones de sustituir el sábado.

En consecuencia, cualquier argumento que use una determinada comunidad de fe, pone en evidencia el importantísimo papel que desempeña la comunidad lectora o hermeneuta en el proceso de interpretación, asimilación y aplicación de los textos bíblicos, y en la manera en que se adoptan los contenidos de estos, si como normativos o si como simplemente descriptivos.

Ahora bien, cuando pasamos a considerar el lavatorio de los pies como una ordenanza obligatoria en el contexto de la “Eucaristía” o “Cena del Señor”, es obvio que los Adventistas del Séptimo Día y demás grupos que coinciden con ellos en este punto, no pueden demostrar que exista propiamente un mandato bíblico que lo establezca como tal. Es más, no hay evidencia de que la comunidad seguidora de Jesús, ni las dos primeras generaciones de cristianos hayan asumido el lavatorio de los pies como un mandato de Jesús.

No hay siquiera un texto bíblico del Nuevo Testamento que demuestre su uso en las comunidades cristianas en los tiempos del mismo Nuevo Testamento, con posterioridad a lo hecho por Jesús según Juan 13. En conclusión, el asumir el lavatorio de lo pies como una ordenanza bíblica o cristiana, significa un alejamiento de la actitud y la práctica que asumieron los primeros seguidores de Jesús, y las primeras generaciones de cristianos en tiempos del Nuevo Testamento mismo, ateniéndonos a los escritos del NT mismo.

Ahora bien, quizás algunas personas piensen que estoy ignorando una base bíblica que legitima, según algunas corriente eclesiales, el lavatorio de los pies como una ordenanza bíblica, a saber, 1 Timoteo 5.10:“Que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra.

A pesar de que algunas corrientes eclesiales pretender hallar base en esta pasaje para justificar el lavatorio de los pies como ordenanza bíblica, lo cierto es que 1 Timoteo 5.10 más bien hace referencia al lavatorio de los pies como práctica de la hospitalidad. Consideremos otros pasajes que van en la misma línea:

“Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo. 4Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, 5y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho (Génesis 18.3-5)

“Y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche” (Génesis 19.2)

Entonces el hombre vino a casa, y Labán desató los camellos; y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él, y los pies de los hombres que con él venían (Génesis 24.32)

Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos (Lucas 7.44)

Finalmente, una evidencia contundente para interpretar el lavatorio de los pies en el contexto de la hospitalidad, y no como una ordenanza es la siguiente. Si bien el lavatorio de los pies aparece entre los requisitos para poner en la lista de las viudas aquellas que ya hubieran cumplido los sesenta años; no obstante, no aparece entre los requisitos exigidos para los oficiales de la iglesia como los ancianos, diáconos, y obispos (véase 1 Timoteo 3.1-13; Tito 1.5-9).

Respecto a la “lista de las viudas”, quiero citar por lo menos dos comentarios. El primer lugar, el Nuevo Comentario Bíblico Siglo 21: Las viudas en el servicio cristiano. No queda claro si había una orden distinta de viudas que realizaba tareas específicas, pero la declaración aquí de una lista de viudas mayores de 60 años podría sugerirlo. La edad límite sorprende un poco, ya que Pablo seguramente no quiso decir que las viudas menores de esa edad no podrían recibir ayuda de la iglesia. El incluir a tales viudas en la lista debe haber sido para algún trabajo específico. La experiencia pasada requerida es de una clase esencialmente práctica. Reflejaba el vital impacto social de las mujeres cristianas en la iglesia primitiva.

En segundo lugar, el Comentario Bíblico San Jerónimo: “9-15. Estos versículos se refieren al orden establecido de las viudas, y ésta es la primera prueba que tenemos al respecto. Este pasaje demuestra que aquellas mujeres estaban dedicadas a las obras de caridad.”

Un dato interesante, en la línea y, a favor de mi argumento, es que la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que asume el lavatorio de los pies como una ordenanza bíblica; no apela a 1 Timoteo 5.10 como apoyo a su postura.

Ahora bien, para cerrar esta sección, pienso que después del análisis que he hecho, algunas personas me preguntarían: Hermano Benjamín, ¿Cree usted que es obligatorio guardar el sábado? Y mi respuesta será la siguiente: Si en la interpretación bíblica sólo intervinieran textos, sin la mediación de una comunidad lectora que asuma de una manera particular un texto, probablemente sí. Pero como en realidad es la comunidad lectora la que determina si un dato bíblico debe ser asumido como normativo o descriptivo, lo correcto es admitir que la Biblia, según una determinada lectura ordena o no, la práctica de un rito específico, ceremonia, etc.

Para explicarme mejor, voy a apelar a la actitud de la Iglesia Adventista del Séptimo Día frente al sábado como día de reposo, y la actitud de la misma al asumir el lavatorio de los pies como una ordenanza bíblica. Pregunto: ¿Puede la Iglesia Adventista del Séptimo Día demostrar que el lavatorio de los pies tuvo en los tiempos bíblicos (específicamente el NT) el valor que le da ella hoy, como una “ordenanza”? ¿Puede demostrar que las primeras generaciones de cristianos lo asumieron como ella? ¿Quién ha sido el factor determinante para asumir el lavatorio de los pies como una ordenanza, casi con la misma fuerza y solemnidad del “bautismo” y la “Cena del Señor”? ¿El texto bíblico o la comunidad lectora?

¿Actuó la Iglesia Adventista del Séptimo Día frente al lavatorio de los pies, como ha actuado frente al sábado como “día de reposo”? ¿Puede presumir la Iglesia Adventista del Séptimo Día del “Sola Escritura” en la elaboración y estructuración de todo su sistema teológico”?

Pero, ¿pueden el resto de las iglesias no adventistas presumir del “Sola Escritura” en la elaboración y estructuración de todo su sistema teológico?

Si bien la Iglesia Adventista del Séptimo Día parece conformarse a la mayor y mejor evidencia textual, incluso en el NT, al mantener el sábado (el séptimo día) como el verdadero día de reposo; no vemos, por otro lado, que pueda presumir de lo mismo, de igual base, al adoptar el lavatorio de los pies como una ordenanza bíblica. Entonces, ¿no ha sido la Iglesia Adventista del Séptimo Día, como comunidad lectora y hermeneuta, el factor determinante y decisivo (y no precisamente el texto bíblico), en la adopción del lavatorio de los pies como una ordenanza, como un mandato bíblico?

Pero ¿no han sido las iglesias no adventistas (no sabáticas), como comunidades lectoras y hermeneutas, los factores determinantes y decisivos (y no precisamente el texto bíblico), en la adopción del domingo (el primer día de la semana) como “Día del Señor”, y como el sustituto ideal del sábado (el séptimo día), como el “día de observación”?

Si a sostenernos sólo en textos bíblicos fuéramos (así como en prácticas y ejemplos bíblicos), el día de observación, incluso en el NT, sería el sábado y no el domingo. No obstante, por la misma razón y principio, el lavatorio de los pies hecho por Jesús (sólo Juan 13) no podría asumirse jamás como una ordenanza bíblica, casi con la misma fuerza y solemnidad del Bautismo y la Eucaristía o Cena del Señor. De todos modos, no olvidemos que es la comunidad lectora (en este caso, cristiana) la que decide qué adopta o no, como obligatorio del Tanaj (llamado Antiguo Testamento), y del Nuevo Testamento mismo, así de sencillo.

No olvidemos que en el Nuevo Testamento mismo tenemos ejemplos de algunos alejamientos por judíos creyentes en Jesús (judeocristianismo), de algunos aspectos importantes en y para la religión hebrea (la del Tanaj, el AT) hasta hoy. Un primer ejemplo lo encontramos en Pedro, cuando basado en la experiencia que narra el libro de Hechos, decide abandonar la rigidez de la religión judía en cuanto a la distinción entre alimentos puros y alimentos no puros. Creo oportuno destacar que esta experiencia también tuvo su impacto en la forma en que habló Pedro en la asamblea de Jerusalén (Hechos 15), y en las conclusiones a las que llegó dicha asamblea respecto de las exigencias que les impondría la comunidad cristiana judía de Jerusalén a las comunidades cristianas gentiles. Observemos:

a) La experiencia de la visión

“Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. 10Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 11y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 12en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 13Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. 14Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. 15Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 16Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. 17Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta” (Hechos 10.9-17)

b) La experiencia de lo ocurrido y vivido en la casa del gentil Cornelio

“Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. 45Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 46Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. 47Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? 48Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días” (Hechos 10.44-48)

c) El cuestionamiento a Pedro (y su respuesta), por lo hermanos de Jerusalén, de lo vivido por éste en la casa de Cornelio

“Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. 2Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, 3diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos? 4Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: 5Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. 6Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. 7Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. 8Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. 9Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 10Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. 11Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. 12Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón” (Hechos 11.1-12)

d) El discurso de Pedro en la asamblea de Jerusalén después de la experiencia en la casa de Cornelio

“Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. 8Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; 9y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. 10Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? 11Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos” (Hechos 15.7-11)

e) De todos modos, es interesante que la conclusión de la asamblea de Jerusalén no incluyera precisamente ni la circuncisión, ni la clásica y acostumbrada distinción de la religión judía entre “alimentos puros” y “alimentos impuros”. Consideremos ahora la conclusión y solución a la que llega a asamblea de Jerusalén:

“Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15.28-29)

Ahora bien, sé muy bien que la Iglesia Adventista del Séptimo Día se resiste a extraer de la experiencia de Pedro en la casa de Cornelio, la conclusión de que para Pedro dejó de tener esa vigencia radical que tenía en la cultura hebrea la distinción entre “alimentos puros” y “alimentos impuros”.

La argumentación adventista es la siguiente: “La visión que Pedro tuvo de los animales, registrada en Hechos 10, no tenía por objetivo enseñar que los animales inmundos se habían convertido en alimento apto para comer; en vez de ello, enseñaba que los gentiles no eran inmundos, y que el apóstol podía asociarse con ellos sin considerarse contaminado. Pedro mismo comprendió la visión de este modo, explicando: «Vosotros sabéis cuán abominable es para un judío juntarse o acercarse a un extranjero, pero a mí me ha mostrado Dios que ha ningún hombre llame común o inmundo [Hechos 10.28]” (Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, 2006, página 328).

En la publicación de mañana ofrezco mi personal cuestionamiento a esta argumentación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

¡Hasta mañana si así Dios nos lo permite!

lunes, 7 de febrero de 2011

De mandatos y obligaciones bíblicas (6 de 10)

Biblia y comunidad de fe (comunidad lectora)

7) ¿Es el cristianismo una religión judía?

Aunque ciertamente el cristianismo explica su origen a lo interno de la religión y tradición religiosa judía, en verdad y al final, el cristianismo vino a constituir una religión gentil. Esta religión gentil si bien reclama y también pretende hacer suya la herencia y patrimonio religioso del pueblo judío (esencialmente el Tanaj, al que prefiere llamarle AT); no obstante, lo asume y lo interpreta de una manera tan peculiar y particular que hace imposible que el judaísmo vea en el cristianismo su continuidad o prolongación, y mucho menos su superación y sustituto.

Esto es tan grave y cierto, que incluso los movimientos mesiánicos, a pesar de que coinciden con el cristianismo en ver a Jesús como el Mesías; sin embargo, tienen diferencias notables con éste en algunos aspectos. Por eso, mientras que el cristianismo parece concebirse como el mejor judaísmo (sin identificarse, obviamente, en esos términos), los judíos mesiánicos, como el mejor y perfecto cristianismo (obviamente, sin identificarse en esos términos).

Entonces, hacemos bien estar en guardia frente a una cristianización del Tanaj (el AT, al margen de lo que piensen los cristianos); pero con igual energía, habremos de hacer frente a cualquier especie de judaización del NT, (al margen de lo que piensen principalmente los judíos mesiánicos, y al cual prefieren llamar “Berit hadasháh”, o sea, “Pacto Renovado”). Luego, si bien hemos de admitir con toda propiedad que el AT es literatura judía (no cristiana), el NT, en cambio, es de pleno derecho literatura cristiana (no judía).

Pienso además que, por un lado, la realidad de lo hebreo de Jesús, no debe llevar a los cristianos a pensar que el Cristianismo es una religión hebrea, pues no lo es; por otro lado, tampoco debe llevar a los judíos mesiánicos y a otros a pensar que el Nuevo Testamento es un cuerpo de literatura judía y que debe leerse como tal, pues no lo es. A pesar de lo hebreo de Jesús, el Cristianismo, doctrinal e históricamente es una religión gentil.

Quiero concluir esta sección destacando algunos aspectos que ponen de manifiesto el contraste entre lo hebreo de Jesús (la académicamente llamada “figura histórica de Jesús”) y el carácter gentil del Cristianismo.

1) Indiscutiblemente, Jesús nació, enseñó (con una cosmovisión judía), y murió como judío. Jesús vivió, enseñó y murió como un hebreo, pero no el vacío. A pesar de las distintas conjeturas que se han levantado, parece que la postura más verosímil es que Jesús, por un lado, estaba identificado con los movimientos revisionistas que había en Palestina en el primer siglo de nuestra era (como el que representaba Juan el Batista). Por otro lado, parece que estuvo más cerca de los fariseos de que cualquier otro grupo. Por ejemplo, en el NT se ve a Jesús frecuentando la sinagoga, y hasta haciendo uso de la palabra en la misma (véase Mateo 13.53; Lucas 4.16, 20, 38; Juan 18.20).

Ciertamente hay que tener en claro que la sinagoga no era, en esencia, una institución religiosa neutral de todo el judaísmo, sino propiamente la institución clave de la corriente de los fariseos. Además, algunos de los inconvenientes que enfrentó Jesús con los Fariseos pudieran explicarse como disputas de enfoques, de interpretación y énfasis entre perspectivas un poco distintas, pero dentro de una misma tradición. En este mismo tenor hay que considerar también que algunas de las disputas en que los evangelios muestran a Jesús con los fariseos, probablemente tengan más que ver con la situación de tensión y disputa que se estaba dando entre algunos fariseos que se habían sumado al movimiento de seguidores de Jesús y los gentiles (y la tendencia gentil) del mismo movimiento. Todo indica que en la medida en que se fue fueron radicalizando las pretensiones cristianas, se fue agudizando la tensión judío-gentil y la separación definitiva estaba ya en el horizonte. Consideremos, pues, como ejemplo, los siguientes textos:

Juan 9.22 “Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.”

Juan 12.42 “Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.”

Un dato interesante, después de considerar estos dos pasajes, es que hasta el día de hoy, el judaísmo fariseo no acepta a Jesús como el Mesías (tampoco el judaísmo Caraíta).

2) Al principio los mismos seguidores de Jesús no parece que entendieran que formaban parte de otra religión o que estaban dando origen a una nueva religión. Es más, al principio y, porque era fariseo, vemos a Pablo usando la sinagoga como el eje central de su trabajo misionero (véase Hechos 13.14, 15, 42; 14.1; 17.10, 17; 18.4, 7, 8, 17, 19, 26; 19.8).

También notamos que la resurrección, que era asumida por los fariseos (aunque no exactamente con los mismos matices), también es un tema capital para el cristianismo paulino (¿cristianismo paulino? 1 Corintios 15), que es prácticamente el que domina en el NT canónico.

3) El Cristianismo se funda en Jesús, pero esto no es lo mismo que decir que Jesús lo fundó. Por ejemplo, la idea de salvación proclamada por Jesús, dentro de una cosmovisión muy hebrea, se concentra en el Dios del Tanaj, y el Tanaj asumido como el cuerpo de literatura que determinada la forma en que la nación hebrea habría de relacionarse con su Dios (guardar el pacto, guardar la Toráh). Observemos un ejemplo muy ilustrativo, Lucas 16.27-31:

“Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 29Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 30Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”

Pero a pesar de lo dicho por Jesús en el pasaje citado de Lucas, en el Cristianismo mismo, la salvación se obtiene por medio de Jesús, y sustentada en una argumentación y en unas premisas que identifican al Cristianismo como una antítesis del judaísmo y de la esperanza hebrea (en versión saducea, farisea, y caraíta), por ejemplo: a) La divinización de Jesús; b) Jesús, asumido, ya no como vocero o portador del mensaje del reino (con matices apocalípticos y escatológicos, por supuesto), sino como el centro y contenido del mensaje acerca de la salvación de Dios, eje central de la proclamación cristiana (véase Hechos 16.30; Romanos 10.9; Gálatas 3.6-21; 4.21-31). c) Una interpretación cristológica del Tanaj (por supuesto, ilegítima para los judíos); d) La creación de un cuerpo literario propio (el NT), basado en una interpretación muy particular y propia del Tanaj y de la historia del pueblo hebreo; e) Una serie de ritos y ceremonias propias, etc.

Dos obras que vienen a confirmar lo que estoy diciendo son: 1) Sentido cristiano del Antiguo Testamento (Bosquejo de un tratado dogmático), de Pierre Grelot, publicado por Desclée De Brouwer, año 1995; 2) Conociendo a Jesús en el Antiguo Testamento (Cristología y tipología bíblica), por Eugenio Danyans, publicado por CLIE, año 2008.

Sin embargo, a pesar de estas dos obras y sus premisas, Walter Brueggemann plantea:

“Se acostumbra a realizar una interpretación del Antiguo Testamento en dos momentos: primero se interpreta el Antiguo Testamento «en su propios términos» y posteriormente –y de forma bastante diferente- se interpreta en relación con el Nuevo Testamento. Este procedimiento es evidente en la Teología del Antiguo Testamento de Brevard Childs, de modo que en la segunda parte del libro el Antiguo Testamento se envuelve en afirmaciones neotestamentarias y casi desaparece.

Dadas las afirmaciones exclusivas del Nuevo Testamento en su enfoque cristológico, es quizás lo mejor que se puede hacer. Sin embargo, cualquier interpretación seria del Antiguo Testamento debe sentirse incómoda con este procedimiento, precisamente porque es obvio que el Antiguo Testamento no apunta ni obvia, ni limpia, ni directamente hacia Jesús o hacia el Nuevo Testamento.”

Luego concluye, parafraseándolo yo un poco: “como intérprete cristiano, creo que haríamos mejor en reconocer el estatus independiente del texto veterotestamentario (del Antiguo Testamento) antes de realizar ciertas maniobras en el proceso de su interpretación” (Teología del Antiguo Testamento, Un juicio a Yahvé, Sígueme, año 2007, página 768).

4) A partir del año setenta de nuestra era, se agudizan las tensiones entre el cristianismo y la corriente del judaísmo que persistió después de la destrucción de Jerusalén (la corriente de los fariseos), y finalmente, el cristianismo termina por definirse como una religión gentil (con todo lo que eso implica), separándose de manera definitiva del judaísmo (aunque un poco más tarde).

A propósito, sobre en la historia del cristianismo se habla del “judeocristianismo”, el cual es explicado por Jean Daniélou (Teología del Judeocristianismo, Cristiandad, 2004) como: “Una forma de pensamiento cristiano, que no implica vínculo con la comunidad judía, pero que se expresa en cuadros tomados del judaísmo. De hecho, esta forma de pensamiento no solamente ha existido, sino que durante un tiempo ha coexistido con la iglesia cristiana. Hay una primera teología cristiana de expresión judía, semítica, y por ello se puede hablar en la historia antigua del cristianismo, de un período judeocristiano, que va desde los orígenes del cristianismo hasta más o menos la mita del siglo II de nuestra era.”

5) Si bien se separa definitivamente del judaísmo, el cristianismo ha mantenido la pretensión de hacer suya la herencia religiosa (y cultural hasta donde está relacionada directamente con lo religioso y espiritual, específicamente, por ejemplo el Tanaj, al que, sin embargo, llama AT) del pueblo hebreo.

Precisamente, el rabino ortodoxo Jacob Neusner le enrostra al cristianismo su falta de autonomía, con las siguientes palabras: “La fe cristiana encuentra una legión de razones para creer en Jesucristo (no simplemente que Jesús era y es Cristo); todo lo que yo afirmo y defiendo es que, puede ser, pero no porque diera cumplimiento a la Toráh, o sostuviera la Toráh, o se ajustara a la Toráh; no porque mejorara la Toráh, según este criterio, no habría seguido a Jesús entonces, y no aconsejaría a nadie seguirlo ahora. Pero la fe cristiana nunca ha encontrado inquietante el hecho de su propia autonomía: de no ser una mera continuación y reforma de la fe anterior, el judaísmo (representado siempre como corrompido venal y, en cualquier caso, sin esperanza, sino un nuevo comienzo.” (Un rabino habla con Jesús, página 202).

Otra forma en que algunos judíos reaccionan ante las pretensiones cristianas de ser la superación y verdadera (legítima) continuidad de la fe hebrea, la fe de Abraham (y que por eso sólo los cristianos llaman al Tanaj, Antiguo Testamento), es esta: "La Toráh de YHWH es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de YHWH es fiel, que hace sabio al ignorante." Salmo 19.7 ¿Necesita ser cambiado lo que es perfecto?

6) Un estudio adecuado y consistente de la relación entre el cristianismo y la esencia de la religión hebrea, debe ponderar con el mismo rigor tanto la continuidad (o las pretensiones de) y la discontinuidad que, ciertamente, existe entre estas dos religiones que comparten unos textos básicos (el Tanaj) si bien los asumen, leen, interpretan y aplican de una manera contradictoria e irreductible.

Por un lado, respecto a la continuidad, como ya advertí, es innegable que el cristianismo sólo puede explicar su origen a partir de herencia religiosa y espiritual hebrea. Por otro lado, es la lectura, interpretación y aplicación particular que hace el cristianismo de la herencia espiritual de la nación hebrea (la forma en que la ha asumido) lo que definitivamente lo enfrenta y separa de aquella. Y este hecho no puede perderse de vista, en ningún momento, al analizar la relación entre la esperanza hebrea (en sus múltiples expresiones) y el cristianismo (también en sus múltiples expresiones).

Finalmente, si bien se plantea que para entender el cristianismo, hay que entender primero el judaísmo del primer siglo de nuestra era, de todos modos, parece que dicho estudio es más urgente y vital para el estudio del llamado “Jesús histórico” (para conocer el verdadero trasfondo hebreo de Jesús, para entender su mensaje, su enseñanza, sus esquemas de pensamiento, su verdadero marco de referencia, y cómo vivió). Este tipo de análisis nos ha de poner en guardia ante los intentos de llevar muy lejos la relación y dependencia del Cristianismo de la religión hebrea. Esto así, pues al fin y al cabo, mientras que Jesús vivió, pensó, enseño, vivió y murió como un verdadero judío; el cristianismo, en cambio, terminó siendo una religión gentil, con todo lo que eso implica.

Apéndice: A manera de ilustración, cito ahora un texto escrito por una persona que asume la Toráh no como religión sino como forma de vida. En este breve escrito, el autor, Leonardo F. Betetto, explica por qué un judío (en la línea del judaísmo rabínico y caraíta) no cree en Jesús como el Mesías, doctrina fundamental del Cristianismo.

La idea de citar este texto aquí lo hago con fines explícitamente ilustrativos, a fin de hacer conciencia de las serias tensiones que existen entre el judaísmo en versión rabínica y caraíta. Por otro lado, el Judaísmo mesiánico pretende salvar ciertas diferencias (entre el judaísmo y el cristianismo), coincidiendo con el cristianismo en su centro, es decir, en aceptar y confesar que Jesús de Nazaret, es el Mesías prometido a la nación de Israel.

¿Por qué el Judío no se convierte a Cristo?

por Leonardo F. Betetto

El Argumento Oficial Cristiano es que el Judío no se convierte a Cristo porque están estancados en el Antiguo Pacto', en el Antiguo/Viejo Testamento, y que debido a su 'ceguera' no aceptan a Cristo como 'salvador y redentor'. También argumentan que el asunto pasa porque los Judíos esperaban un salvador de la opresión del Imperio Romano, y este salvador los libró de sus pecados, no de asuntos terrenales. Esto no es así según el Tanak Hebreo (el mal llamado Antiguo Testamento); y veamos por qué el convertirse al Cristo es absolutamente incompatible con ser fiel a YHWH. Aclaremos que la expectativa Judía de un Ungido/Mesías de la casa de David que ejerza liderazgo restaurador es ABSOLUTAMENTE COMPATIBLE con la Torah y los profetas de Israel; no existe ninguna mención en estos escritos que indique que un Ungido Rey debía venir a hacer de cordero para el sacrificio de modo de quitar los pecados, o ejercer una salvación como el Salvador de los pecados.

Los contrastes son obvios: el Cristo como 'Dios hecho Hombre', adorado, nacido de una virgen, un híbrido entre los humanos y lo divino, y que da su vida por los pecados, para luego resucitar, y que 'no se ve su dominio' tal cual está predicho en los profetas, esto es, que en sus días sería salvo Yehudah/Judá y que Israel habitaría confiado. Y por otro lado, un hombre justo, descendiente del rey David, ungido para reinar como rey en el Israel en restauración, y que habrá shalom en la tierra; todo esto en sus días. También se espera la restauración del sacerdocio levítico, y ocuparse nuevamente el cargo de Aharon. Para ver como se supone debe ser este ungido, usted debe mirar a sus antepasados tal como su padre David, no modelos paganos de deidades convertidas en hombre, como Dionisio, Bacco, Adonis, Attis, Hércules, y demás mitos de los pueblos.

Si pretendemos que los Judíos acepten estos modelos de ungido para su pueblo (que no son ungidos, sino seres mitológicos), sin duda es querer imponer creencias de una religión en cuanto a un tópico sobre otra religión que no tiene nada que ver. Pero los Cristianos han sido condicionados a pensar así de los Judíos, con las consecuencias que implica.

Veamos distintos tópicos básicos:

Texto del Tanak en rojo, Nuevo Testamento en azul.

1) La shekhinah/gloria de YHWH, El no la comparte con ningún otro:

2º Cor. 8:23 - "En cuanto a Tito, es compañero y colaborador mío cerca de vosotros; en cuanto a los demás hermanos, son los delegados de las Iglesias: la gloria de Cristo."

Ap. 5:13 - "Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos."

Yeshayahu/Is. 42:8 - "Yo YHWH; este es Mi Nombre; y a otro no daré Mi gloria, ni Mi alabanza a esculturas."

2) El primero y el último es YHWH, no hay otro:

Ap. 22:13 - "Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último."

Is. 44:6 - "Así dice YHWH Rey de Israel, y su Redentor, YHWH Tzebaot: Yo soy el primero, y Yo soy el postrero, y fuera de Mí no hay Elohim."

3) No debe haber para los Judíos otro elohim fuera de YHWH:

Fil. 2:6 - "el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse..."

Éx. 20:2-3 - "Yo soy YHWH tu Elohim, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás otros elohim delante de Mí."

4) No prestar oído al falso profeta:

Gal. 1:12 - "Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre, pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino porrevelación de Jesucristo."

Mateo 16:28 - “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

No deja de ser paradójico que Jesús prometiera venir en su reino antes que muchos de los presentes murieran, sin embargo luego fue predicado como un híbrido entre ungido rey y ser celestial, por el llamado apóstol Pablo.

¿Qué dice la Torah respecto de este tipo de presagios que no se cumplen?

Dt. 8:22 - “si el profeta hablare en nombre de YHWH, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que YHWH no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.”

5) Nuestra ayuda está en el Nombre de YHWH, no en el nombre de otro:

2º Tim. 2:19 - "Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo."

Salmo - 124:8 "Nuestro socorro está en el Nombre de YHWH, que hizo el cielo y la tierra."

Yoel/Joel 2:32 - "todo aquel que llamare el Nombre de YHWH escapará a salvo..."

Salmo 18:3 - "Invocaré a YHWH, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos."

6) El Salvador de Israel es YHWH, no hay otro:

Tito 1:4 - "...a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador."

Is. 43:3 - "Porque Yo YHWH, Elohim tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador..."

...43:11 - "Yo, Yo YHWH, fuera de Mí no hay quien salve..."

7) ¿Quién deshace los pecados, YHWH u otro? ¿Dónde son echados: en una cruz o en el fondo del mar? ¿Se limpian por andar en luz y por sangre de una persona, o por fidelidad a YHWH?

Col. 2:14 - "anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz."

Hechos 22:16 - "Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre."

1º Jn. 1:7 - "pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado."

Is. 44:22 - "Yo (YHWH habla) deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a Mí, porque Yo te redimí."

Mikah/Miqueas 7:18-19 - "¿Qué Poderoso [hay] como Tú (YHWH), que perdona la maldad, y deja pasar el pecado del remanente de Su heredad? No retuvo para siempre Su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados."

Los deshace YHWH, y los hecha en el fondo del mar. Lo que deshace nuestros pecados es creer a YHWH, obedeciendo Su justicia:

Is. 1:16-18 - "Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice YHWH, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana."

8) Es el impío el rescate del justo, no al revés.

1º Tim. 2:6 - "...se dio a si mismo (Jesús) en rescate..."

1º Juan 2:1 "...Jesucristo el justo..."

Proverbio 21:18 - "Rescate del justo es el impío..."

Is. 43:2-5 - "Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque Yo YHWH, Elohim tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate (kofer), a Kush y a Sheba por ti (por Israel). Porque a Mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y Yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque Yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré (por, y para ver linaje: Is. 53:10)."

9) Se dice que sin derramamiento de sangre no se puede hacer expiación:

Hebreos 9:22 - "...sin derramamiento de sangre no se hace remisión..."

Nm. 16:46-48 - "Y dijo Mosheh a Aharon: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de YHWH; la mortandad ha comenzado. Entonces tomó Aharon el incensario, como Mosheh dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad."

10) Esta cita muestra que la restauración de Israel no tiene nada que ver con una conversión a Cristo, sino con convertirse a YHWH, guardando Susmandamientos.

Dt. 30:2-3 - "...y te convirtieres a YHWH tu Elohim, y obedecieres a Su voz conforme a todo lo que Yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces YHWH hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido YHWH tu Elohim."

1º R. 8:33-34 - "Si Tu pueblo Israel fuere derrotado delante de sus enemigos por haber pecado contra Ti, y se volvieren a Ti y confesaren Tu Nombre, y oraren y Te rogaren y suplicaren en esta casa, Tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado (el que perdona aquí no es otro, ni el Creador 'por medio' de otro) de Tu pueblo Israel, y los volverás a la tierra que diste a sus padres."

En los días de Jesús Yehudah/Judá estaba bajo poder Romano, y luego fue atacado. En caso de un verdadero Mashiaj Rey, dice la escritura hebrea:

Yirmeyahu/Jer. 23:6 - "En sus días será salvo Yehudah, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: YHWH, justicia nuestra."

11) El nuevo pacto no ha acontecido aún, y no tiene nada que ver con el derramamiento de sangre de un Ungido Rey (un Mesías Rey), sino con poner la Torah en las mentes y corazones:

Mt. 26:28 - "...porque esto es mi sangre del nuevo pacto..."

Is. 59:19-21 - "Y desde la puesta del sol empezarán a temer el nombre de YHWH; y desde el nacimiento del sol, la grandeza de Él, porque vendrá cual río angustioso, que el mismísimo espíritu de YHWH ha impelido. Y a Tzyon ciertamente vendrá el que redime, y a los que se vuelven de la transgresión en Ya'aqob, es la expresión de YHWH. Y en cuanto a Mí, este es Mi pacto con ellos, ha dicho YHWH: Mi espíritu que está sobre ti y mis palabras que he puesto en tu boca, no serán quitadas de tu boca ni de la boca de tu simiente, ni de la boca de la simiente de tu simiente, ha dicho YHWH, desde ahora en adelante, aun hasta tiempo indefinido.”

12) ¿Y la paz y el conocimiento de YHWH en toda la tierra?

Is. 11:6 - "Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará."

...11:9 - "No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de YHWH, como las aguas cubren el mar."

...2:4 - "Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra."

Quienquiera que vea las noticias sabrá que lo que menos hay en Medio Oriente es paz. Tampoco está la tierra llena del conocimiento de YHWH, sino todo lo contrario. Pero el mismo desvío de foco que ha hecho el Cristianismo y relacionados hacen que muchos ya no miren estos temas, sino que se centren en un salvador de sus pecados.

13) Jesús es hijo del 'Espíritu Santo'; el Rey para Israel será hijo de David:

Mt. 1:20 - "Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es."

Is. 11:1 - "Saldrá una vara del tronco de Yishay, y un vástago retoñará de sus raíces."

Jer. 23:5 - "He aquí que vienen días, dice YHWH, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey..."

1º R. 14:21 - "Roboam hijo de Shelomoh reinó en Yehudah. De cuarenta y un años era Roboam cuando comenzó a reinar, y diecisiete años reinó en Yerushalaim, ciudad que YHWH eligió de todas las tribus de Israel, para poner allí Su Nombre. El nombre de su madre fue Na'amah, amoni."

La última cita también nos muestra que un Rey de y para Israel es un hombre, no un ser mitológico 'celestial-humano'.

14) Para el Cristiano y el Nazareno Jesús es el esposo de Israel; para el israelita fiel y todo hombre justo de las naciones es YHWH:

2º Cor. 11:2 "...pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo."

Jer. 3:14 - "Convertíos, hijos rebeldes, dice YHWH, porque Yo soy vuestro esposo..."

Hoshea/Os. 2:16 - "En aquel tiempo, dice YHWH, me llamarás Ishi (mi Esposo), y nunca más me llamarás Ba'ali (mi Amo).

15) A la Iglesia Cristiana la purifico Cristo, su salvador; a Israel lo redimió YHWH:

Efesios 5:25-27 - "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha."

Is. 43:25 - "Yo, Yo soy (YHWH habla) el que borro tus rebeliones por amor de Mí mismo, y no me acordaré de tus pecados."

...44:22 - "Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque Yo te redimí."

16) La Roca de Israel no es un Mesías Rey (este es en todo caso Pináculo de Edificación), ni menos Jesús, sino el mismo YHWH:

1º Cor. 10:4 "...y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo."

«No hay lugar alguno del escritura hebrea que diga que la bebida y roca espiritual de Israel sea un tal Cristo».

2º S. 22:32 - "Porque, ¿quién es Elohim, sino sólo YHWH? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Elohim?

Es oportuno aclarar que Romanos 9:33 donde cita el Tanak, si vamos a leer el mismo vemos que se trata de una roca, un fundamento, pero ciertas traducciones son tendenciosas:

Rom. 9:33 - "como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; Y el que creyere en él, no será avergonzado."

Is. 28:16 - "Por tanto, Adonay YHWH dice así: He aquí que yo he puesto en Tzyon por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure."

Vemos que para empezar, el Nuevo Testamento ha vertido de la cita 'el que creyere en él', estampando ilegalmente allí al Cristo que profesan, y además ha contextualizado el hecho dentro de la idea que quiere dar. El Profeta en realidad dice 'el que creyere', o 'el que fuere creyente'. Además dice 'una piedra'; es decir, es una referencia al cimiento que pone en Tzyon. La Roca es solo YHWH; Su palabra y Su espíritu (el Árbol de las Vidas); no hay otra. Es una edificación que parte de la base que es YHWH Elohim, y luego viene la Nación de Israel cuyo Jefe y Pináculo de Edificación es el Mesías Rey; así como también está el Mesías Sacerdote (haKohen haMashiaj: Lv. 4:3), que es hijo de Aharon.

Conclusión:

Un detalle a recalcar es que para un cristiano su religión es cristo-céntrica, es decir, la Biblia entera y el propósito de todo gira en torno a la noción del Cristo que ellos adoran, quien sería el "Esposo de la Iglesia". Para ellos "Cristo es Dios mismo". Para un israelita todo gira en torno a YHWH, Él es el único Elohim, no hay otro que pueda comparársele; es el Redentor, Salvador, Esposo de Irael, y socorro para el pueblo y todo verdadero creyente que en Él confía y le rinde culto.

Shema Israel: YHWH Eloheynu, YHWH Ejad

Escucha Israel: YHWH nuestro Elohim, YHWH es Uno.

Mashiaj Rey será una persona que tendrá notoria prominencia, gobernará como rey, y tendrá prerrogativas importantes; pero no es en torno a quién gira la creación, como ciertas teologías cristianas y nazarenas sostienen. ¿Acaso el rey David (que fue Mesías) pretendió por un instante proclamarse Elohim mismo, o algo por el estilo? Todo el tiempo la Torah y los Profetas dejan en claro quién es Elohim, y el único digno de culto, y quién es el Mesías Rey.

Por tanto los judíos no están ciegos, ni mucho menos deben convertirse a Jesús. Se denota que no solo Jesucristo ocupa prerrogativas que son de YHWH, sino que como Mesías Rey no cumple las profecías y prerrogativas que le conciernen.

Tomado del sitio Web: http://www.amyisrael.net/noacepta.htm

Finalmente, puedo decir que si bien el no aceptar a Jesús como el Mesías (el rechazar esta pretensión cristiana) ciertamente no unifica las distintas expresiones del Judaísmo; tampoco el asumir a Jesús como el Mesías, ha podido, ni podrá unificar, ni salvar las diferencias y tensiones que existen entre el cristianismo y el judaísmo mesiánico.

A pesar de las pretensiones cristianas y del judaísmo mesiánico, pienso que haríamos bien en considerar que:

1) El cristianismo pretende ser la superación de la religión hebrea, su maduración y perfeccionamiento, o sea, su reemplazo, en cierta forma. Esta pretensión cristiana, en cambio, resulta absolutamente inadmisible para las distintas expresiones de la fe hebrea, del judaísmo.

2) El judaísmo mesiánico presume de ser, por un lado, el mejor judaísmo, y por el otro, el mejor cristianismo. En este sentido, presume: a) de tener la mejor y correcta interpretación del Tanaj (presunción absolutamente inadmisible para el resto de las expresiones de la fe hebrea o judaísmo); y b) de la mejor y correcta interpretación del NT (presunción absolutamente inadmisible para el cristianismo, en sus más diversas expresiones).

Obviamente, esta realidad tiene serias implicaciones a la hora de determinar qué se entiende como mandato y obligación bíblica, y qué no.

¡Hasta mañana si Dios así nos lo permite!